“FIVE MINUTES” (CINCO MINUTOS)

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Me levanto y las pastillas que me voy a tomar se me caen al suelo. Agacharme recién levantada persiguiendo pastillitas que no paran de rodar por el salón no me hace ninguna gracia. Acto seguido me ducho y me preparo mi desayuno, te diría que tranquilamente, pero no, hoy no sé muy bien por qué – debo haber estado corriendo detrás de las pastillas más tiempo del que pensaba – pero ya voy con unos minutos de retraso. Así que asumo que hoy no puedo desayunar sola y tranquilamente mientras escucho la radio como a mi me gusta…Me preparo mi desayuno y a la vez voy aprovechando los tiempos del microondas para preparar las leches de las niñas, mi comida y el snack del colegio.

Silenciosamente empiezan a aparecer cabezas por el salón, así que decido ponerle el desayuno a Mis Bichos y por fin sentarme a desayunar cambiando a @HerreraenCOPE por @40Andaya, que a las niñas les gusta más y mira tú por donde suena #Issues  (en español Asuntos o Problemillas), la última canción con la que he entrado en bucle. Desayunamos, nos vestimos y a la hora de calzarnos…¡¡¡no aparecen las deportivas del Bicho!!! Ocho piernas, ocho brazos y sus respectivos ojos remueven Roma con Santiago en busca de las dichosas zapatillas, pero nada, no aparecen por ningún lado. Sin querer mirar yo los zapatos con los que salía Bicho de casa, terminamos entrando apuradas en el coche para llegar ellas a tiempo al colegio y yo casi hiperventilando al trabajo después de la mañanita que llevo, porque sí, empezar la mañana como la he empezado hoy me pone de muy mal humor (algo más pasó entre los desayunos y las zapatillas, pero mejor no contarlo…)

Afortunadamente me esperan unas cuantas horas en el trabajo para resetear mi mañana y darle la vuelta al día. Pero el caso es que el día de trabajo termina siendo psicológicamente a-go-ta-dor. Y así, cansada, me dirijo a casa escuchando de nuevo a Julia Michaels y sus #Issues, dispuesta a recoger a Mis Bichos y llevármelas a dar una vuelta para que la marcha de la abuela a Argentina, que está siendo algo dolorosa, sea más llevadera.

Tras hacer varias gestiones por el centro comercial y convencer a Bichito para que la hamburguesa que les voy comprar se la tomen en casa y así yo poder echarle algo a mi estómago que, aunque lo lleva bien, pasa por su segunda semana de dieta para llegar a la #OperaciónPareoConEstilo – porque el intento de superar la #OperaciónBikini ya falló- nos volvemos a meter en el coche. Algo más relajada y animada con la idea de por fin llegar a casa, para mi sorpresa, descubro que “alguien” metió la botella de agua mal cerrada en mi bolso, el cual ahora, más que un bolso tiene aspecto de charca contaminada…Tarjetas de visita, de crédito, dinero, gafas, chicles, chupachups y otro montón de cosas – y si no, te invito a leer mi post “No sin mi bolso” para que recuerdes todo lo que soy capaz de llevar encima – navegan por el fondo de mi bolso.

A estas horas del día y ante tal descubrimiento sólo me apetece llorar, desahogarme y sacar la mierda de día que llevo dentro…Pero ups, a la ida se me encendió la reserva de gasolina del coche, así que toca secarse rápido las lágrimas y echar gasolina.

Son casi las nueve cuando por fin, en silencio porque ya las tres tenemos miedo de hablar por no meter la pata ante tanta tensión, llegamos a casa.

Ya con la cara lavada y la ropa de casa puesta – sí, las mujeres solemos tener ropa de calle y ropa de casa – decido que esta noche me voy a la cama sin hacer los “Five Minutes” (Cinco Minutos).

Los “Five Minutes” es NUESTRO MOMENTUM del día. Antes de dormir me gusta tumbarme con los Bichos para contarnos lo mejor que nos ha pasado cada día. Es una manera de enseñarles a ellas y recordarme a mí misma, que por muy malo que haya sido nuestro día, si lo analizamos bien, siempre, siempre tendrá algo de positivo por lo que tengamos que estar agradecidas…

Pero claro, ¿justo hoy que mi día ha sido una mierda voy a dar yo el ejemplo de no hacer los “Five Minutes”? ¡De eso nada! Saco ganas de donde no las hay y me lavo los dientes al son de #Issues mientras mi Bicho aparece por el baño y se acerca a cantar conmigo…Y de repente, empieza a animarse la cosa. Las dos cantando juntas mientras Bichito intenta meterse en medio de la coreografía ya es motivo suficiente para alegrarme y arreglarme el día…

Nos metemos en la cama, y cuando nos preguntamos en voz alta quién de las tres empieza con sus “Five Minutes”, Bichito, que con sus 5 años aún tiene lengua de trapo, decide: “empieza tú Tata, podque mamá hoy ha tenido un día de mieddda la pobde, a que sí mami?”…

…Y en ese momento yo no me puedo reír más, y no puedo quererlas más, y no puedo estar más agradecida por haber creado la rutina de compartir con mis hijas nuestros “Five Minutes” diarios. Y no puedo estar más de acuerdo con Julia Michaels y su #Issues, porque deberíamos juzgarnos menos los unos a los otros y porque todos tenemos nuestros asuntos y problemillas, pero al final del día, si queremos, siempre encontraremos algo por lo que estar agradecidos y sonreir.

issues

Más vale prevenir…que ciento volando

reconocimiento medico

Un año más acabamos de terminar con nuestros reconocimientos, y aunque yo puedo decir que mi analítica está casi perfecta, la doctora sí que me ha hablado de la cantidad de gente que pasa por su consulta, especialmente mujeres, que están con las defensas por los suelos…La foto que en concreto me describió la doctora era la de la mujer que corriendo sale del trabajo para llegar a casa, come algo rápido (normalmente lo primero que pilla) y sale corriendo a buscar a los niños para dedicarse a ellos y a la casa en cuerpo y alma hasta el día siguiente.

Me vais a perdonar, pero sea hombre o mujer quien sale en esa foto que acabo de describirte, por favor que pare un momento y se haga un par de preguntas: ¿Cuánto tiempo dedicas a cuidar de ti al día? ¿Qué haces durante la semana pensando sólo en ti?…No lo digo yo, sino montones de psicólogos y estudios: cuidar de uno mismo es fundamental para poder cuidar de los demás. Pero nada, parece que por mucho que nos lo digan, año tras año, seguimos renunciando a mirar por nosotros mientras procuramos sacar energía de debajo de las piedras para cuidar de los demás.

Así que, dicho esto, ¿por qué no convertimos en uno de nuestros propósitos el de cuidarnos a nosotros mismos? Seguro que si lo ponemos en práctica pronto surtirá efecto y, aunque no sea la medicina que nos tenemos que tomar para garantizar una analítica de foto, probablemente el resultado se verá reflejado de alguna manera en ella.

Encuentra tu fórmula, porque todos tenemos una. Y mientras encuentras la tuya, te paso la mía por si te puede inspirar algo: come sano; haz deporte (sí o sí); intenta dormir un mínimo de 7 horas; ríete mucho y potencia tu sentido de humor; encuentra con quién desahogarte, porque cargar tu mochila con todas tus penas sólo te traerá dolores; y por último, que no menos importante, procura dedicar algo de tu tiempo a disfrutar, a darte tus caprichos. Y todos los días, cuando vayas a acostarte hazte una pregunta ¿Qué he hecho hoy para sentirme bien conmigo mismo?

No se trata de que uno se vuelva loco haciendo ahora todas las cosas que ha dejado de hacer de un tiempo a atrás, sino de pensar en qué nos hace sentir bien a cada momento y hacerlo. Quizás al principio sientas remordimiento por estar haciendo algo sólo pensando en ti, pero cuando compruebes por ti mismo lo bien que te hace sentir y cómo eso influye positivamente en cómo te muestras y comportas con los demás, te darás cuenta de que ese es el secreto para cuidar bien de los demás. Sólo así transmitirás tu mejor versión en casa, en el trabajo y por donde quiera que vayas.