Sí pero no, no pero sí.

¿Cuántas semanas tienen que pasar hasta que se te cierran los agujeros de las orejas? Creo que esta es la cuarta semana que no llevo pendientes y empieza a preocuparme que se me cierren los agujeros…o bueno no, en realidad es algo que no me preocupa, más bien me da igual.

También me da igual llevar el pelo liso como una tabla y no pasarme 15 minutos todos los días dándole forma para lucir algo de volumen en la melena. También me da igual mi fondo de armario. En realidad, los básicos se han reducido a 3 mallas de andar por casa, alguna camiseta y un par de chaquetas. Eso sí, para trabajar sustituyo camiseta por camisa, por eso de estar más mona delante de la videocámara, porque no nos vamos a engañar, todas la utilizamos un poco como espejo para tener una idea de cómo nos va a ver quien se encuentre al otro lado de la cámara…

Me da igual no haber puesto hoy la lavadora – al final he tenido que comprar otra, así que lo poco que había ahorrado de gasto el mes pasado, ya me lo he liquidado, y eso no me da igual, las cosas como son. En cambio, no pasa nada por no haberla puesto a funcionar, pues no hay nada que tenga que estar limpio para mañana, porque mañana podremos estar vestidos con cualquier cosa…

Hoy está siendo un día jodido. Tendría que estar escuchando la llamada de mis padres avisando de que ya estaban llegando a la casa de la playa y haciendo la bolsa para unirme a ellos mañana. Tendría que estar pensando en las torrijas que la Paca nos habría mandado con madre para estos días. Tendría que estar feliz porque llegan las vacaciones de Semana Santa y me esperarían dos semanitas por delante para no tener que ir corriendo por las mañanas detrás de las niñas como pollo sin cabeza para llegar a tiempo al cole y a la oficina.

Egg-hunt is coming

Pero no, estoy aún delante del ordenador, las niñas han terminado el cole, comenzado sus vacaciones y durante las dos próximas semanas tendrán que ver cómo ocupar tantas horas del día, hasta ahora muy bien ocupadas por el cole…y mis padres están confinados a cientos de kilómetros de mi. Y del trabajo, ¿para qué vamos a hablar?, presiones, preocupaciones,…

Total, que mi estado de felicidad ahora mismo está en -7… Y ¿qué se puede hacer para mejorar la cosa? Pues ahí va mi receta:

  1. Apagar el ordenador
  2. Mandar a la mierda todos los malos pensamientos que hay dando vueltas por mi cabeza.
  3. Tomarme un café y si de mi dormitorio a la cocina se me antoja tomármelo con algún dulce, así lo haré y no quiero historias de que si es hambre emocional ni leches. A tomar viento el hambre emocional y todos los obsesionados por controlarlo.
  4. Voy a salir a que me dé el sol – eso sí, con mi protección solar SPF50- mientras me tomo el café.
  5. Voy a buscar la clase que mi Jenny habrá colgado hoy en youtube y me voy a poner a sudar como una loca con su Dance Fitness. Gracias @jennifer.dancefitness porque estás siendo mi fuga de escape estos días.
  6. Me voy a duchar y volverme a poner las mallas, o no, mejor me voy a poner ya el pijama
  7. Me voy a abrir una cerveza. Fin.

Sólo hay una manera de darle la vuelta al día cuando éste esté siendo malo y es cambiándolo tú. Así que cuando te toque, cuando estos días te de la bajo a, busca la manera de darle la vuelta a la tortilla y hazlo, porque nadie va a venir a hacerlo por ti.

Feliz finde y feliz encierro.

PD –¿ Te has dado cuenta de que este año nadie estará fardando de vacaciones mejores que las tuyas?…Por primera vez nos jodemos todos sin viajar! #YoMeQuedoEnCasaYTuTambien

Entre el Gym, el Ñam…y el Om

No tengo ninguna duda; no se ha terminado este nuestro confinamiento y yo ya tengo claro que lo mejor de todo cuando pase esta etapa, habrá sido pasar “esos días del mes”, es decir, la regla para quienes no sepan hilar fino, en casa. Tan a gusto con mis mallas, dejando que mi barriga se explaye todo lo que se tenga que explayar. Ahora me he dado cuenta del esfuerzo soberano que hace una cada mes, para que parezca que la vida sigue normal cuando tú estás hecha unos zorros…ni tan mal, oiga.

Otra de las cosas que me está encantando de estos días, es la buena relación que tenemos Dyson y yo. Me tiene L O C A. Está siempre preparado para un repasito por donde haga falta. Siempre encuentra la forma de satisfacer mis necesidades como sea: que hay pelusas, un aspirado a máxima potencia por el rincón, que me encuentro unas migas por el sofá, aspirado de tapizado; ¿polvo en el aparador? ¡pues aspirado de muebles, nena!

Hace un momento ni recordaba qué día de la semana era, porque sí, queridas bloggers, en casa hemos conseguido establecer una rutina dentro de este caos, pero tela con la rutina: Killer-trabajo, comidas, sacar al perro, poner lavavajillas, salir a hacer la colada (sí, uno de mis retos de confinamiento está siendo el de aprender a vivir sin lavadora), comprar, celebrar cumpleaños (con antojo de carbonara para cenar mami y fiesta de disfraces – claro que sí cariño), más lavavajillas, Cardio fitnees con Jenny después de trabajar y si puede ser a ver qué clase hay por por Instagram en streaming para hacer algo de fuerza también…O si no, Nat, sal a correr (como un hámster dando vueltas a la parcela), que hay que quemar esas cervecitas que te tomas bajo el lema de “porque yo lo valgo”…En fin, que aquí sigo confinada y confitada, o lo que es lo mismo, sobreviviendo entre el Gym y el Ñam…y ahora más que nunca el Om también.

Ya voy por mi sexto o séptimo día de meditación guiada…no sé si lo hago bien o lo hago mal, pero me sirve para decir que voy a meditar un rato, ponerme los casos, encerrarme en mi caparazón y desconectar…y si eso, dormirme de paso…Tengo que reconocerlo, es ponerme a meditar y caer grogui al instante. Creo que es porque me lo pongo por las noches y de ahí que no consiga pasar de la segunda o tercera respiración consciente. Pero digo yo que, si me duermo, es porque me relajo ¿no?, así que de algo me estará sirviendo.

En fin, que sí, que está bien que hagamos estos días lo posible por cuidarnos, mimarnos, limpiar armarios, leer 479 libros, hacer un MBA o aprender a tocar el piano…Pero también está bien quejarse y decir que todo esto es una puta mierda.

P.D. se ha vuelto a ir la Wifi

Confinamiento día 3 – Entre la risa y el llanto

Hoy he tenido ganas de convertirme en Bella Durmiente para lo que queda de mes; no sé qué será de mi en 3 o 4 días…Son las 4 de la tarde y creo que he oído la palabra “mami” 4.789 veces y la expresión “lo siento” unas 2.345. Intento trabajar, lo juro, pero mierda para el teletrabajo en estas condiciones. Tengo ansiedad y ganas de tomar el aperitivo #todoelrato.

Me levanté y saqué a pasear a Marlu, pero el pobre no pudo hacer sus necesidades hasta que yo no llevaba los 10.000 pasos. A las 8:30 ya estaba lista para empezar a trabajar, con la sorpresa de que mis bichos tenían que empezar con su cole virtual…Primer día de clase, nervios, excitación, más nervios, dudas, caída del sistema, snack en casa y toc-toc: mamá, que es mi hora de la comida y a las 14:40 tengo que estar en clase otra vez…Mamá, que estaba aún contestando mails, calienta el pollo y la crema de calabaza mientras termina de atender al técnico de la lavadora, que ha decidido estropearse en un momento muy oportuno.

El trabajo de concentración lo he dejado para la tarde, cuando yo declare el estado de alarma en casa y confine al personal con sus tablets a hacer lo que les de la gana con tal de no aparecer por mi amago de despacho…

Después intentaré atender a alguna de las 657 clases gimnásticas online, live y streaming que está publicando la gente y me pondré a limpiar, pues no sé qué pasa, pero cada vez que paso por la cocina, veo la pila llena de cacharros…

Pienso que necesito relajarme y que debería empezar a meditar o algo así, pero mierda pa tó! Esta tarde pondré música y a bailar como loca, que esta ansiedad la tengo que sacar de mi cuerpo como sea antes de que mañana a las 9 empiecen a lloverme de nuevo los mensajes de la plataforma del cole, los mamis, los losientos y las mismas historias de hoy, de ayer, de anteayer y de pasado mañana.

P.D. He vuelto a escribir

#confinamiento

¡Hola Julio!

SUMMER MOOD

A dos minutos de que suene el despertador para empezar mi escuela de verano, abro los ojos sin ser muy consciente de que es lunes, 1 de julio, no hay cole y empezamos los campus de verano…¡OMG! me levanto de la cama dando un salto porque anoche, pese a mi pronóstico de la semana anterior, no dejamos todas las mochilas tan organizadas como yo pretendía.

Ducha rápida para terminar de abrir el ojo y ubicarme; paseíto al cachorro, que ahora que parece que vamos cogiéndole el tranquillo a eso de no mear por toda la casa, no es plan de pasar del entrenamiento…Desayunos, snacks, tupper para la ofi y tupper fuera de la nevera para la comida de las niñas que, gracias a mi santa madre, tengo resuelta para toda la semana – bendita la hora en la que fui a Madrid a pasar el finde.

Antes de salir de casa un último repaso: protección, toallas, ropa de cambio, snacks, aguas – esta noche repasaremos las uñas de los pies…Cinco minutos después y tras las desesperaciones de última hora con que si no encuentro esto o lo otro, conseguimos salir en hora de casa. Llegamos a destino, misma hora, dos pabellones diferentes, suelto a una (luego me asomaré a ver qué tal se ha quedado) y acompaño a la otra. Saludos a las profesoras y carretera y manta dirección la oficina.

La mañana se me pasa volando y cuando menos me lo espero me está sonando la alarma que me indica que tengo que volver al coche, recoger a mis bichos, soltarlos en casa y volver a la oficina.

Vuelvo a ver sus caras, radiantes y encantadas con sus actividades. Van quitándose la palabra la una a la otra en el coche mientras yo escucho atenta todos sus comentarios a la vez que empiezo a relajarme pensando que el esfuerzo ha valido la pena.

Vuelvo a la oficina con la tranquilidad de que ya he superado el ecuador del día. Sólo queda seguir dándole a la tecla hasta la clase de crossfit. Después de casi echar el corazón por la boca tras los 75 burpees que cariñosamente el coach puso en la pizarra de hoy, entre otras gracias y tras recuperar un poco la compostura, me cambio de camiseta para, de camino a casa, pasar a comprar productos de primera necesidad que me permitan tomarme el resto de la semana con algo más de calma.

21:00, ya he descargado la compra. Me levanté con la pretensión de terminar el día con un baño nocturno, pero va a ser que no. Hoy cenas rapiditas y a descansar ¡Mañana será otro día!

Ya sólo queda aguantar el ritmo durante estas dos semanas que, con un poco de suerte, me ayudarán a perder algunos gramillos antes de llegar #muertamatá a mi desfase estival.

¡Welcome to the jungle!

¡Feliz día patriarca!

Tiene planta de grandullón y de primeras da la impresión de ser una persona que impone. Alto, manos grandes, mirada analítica…

Nunca recordaré la primera vez que me topé con él, pero tampoco olvidaré jamás, o al menos mientras mi cabeza me lo permita, lo que es para mi.

papa

Siempre me río cuando alguien me hace el comentario de haber sido niña de papá ¡Pues claro que lo he sido y espero seguir siéndolo durante muchos años! Resulta que ese grandullón, a quien muchas veces entre nosotros llamamos patriarca, es una de las personas más maravillosas que jamás conoceré. Sin tener estudios, sabe como nadie cómo triunfar en la vida: “la vida es sacrificio, hija” es ya una de las frases de mi filosofía de vida. Una frase que, por cierto, ya me gustaría decirle a más de una de las personas que pasan por un proceso de selección hoy en día. Pero bueno, hoy dejamos el trabajo a un lado, que en Murcia es festivo.

Su generosidad no conoce límites: que quieres caldo, pues toma dos tazas, pero en el sentido más literal. Que ha encontrado una carnicería que vende un género de morirse, pues para Murcia que mando 6, 8 o 10 filetes…No hace falta ni insinuarle qué necesitas que si está en su mano, él te ayudará a conseguirlo.

Cuando habla de cualquiera de sus hijos o nietos, todos somos sus favoritos.

padre

Si tiene un mal día también te digo que es mejor que te cruces lo justito con él. Pero no te preocupes, es tan transparente que en cuanto le veas la cara sabrás si está de buenas o de malas. En cualquier caso, si necesitas hablar con él cuando está de malas, ponle un nieto alrededor y poco a poco se irá suavizando el hombre.

No le gusta que le diga que le quiero. Dice que eso ya lo sabe él y que no hace falta que se lo diga. Cuando le he dejado alguna nota después de pasar por casa algún fin de semana, me ha llamado por teléfono y me ha dicho que no le haga esas cosas. Y es que con todo lo grande que es y seco que parece, es una de las personas más sensibles que he conocido. No sé si será el hecho de haber pasado hambre de pequeño – por cierto, no se te ocurra ponerle en la comida nada de pepino, que de tanto comerlo a bocados cuando apenas tenía qué comer, terminó aborreciéndolo – o el de haber perdido a su madre cuando era un crío, pero tiene una fibra tan sensible que le hace conectar con cualquiera.

Yo sé que está muy orgulloso de mi y adoro cuando me mira o me llama y me dice: ¡eres la hostia hija! No ha habido ni una decisión mía que me haya reprochado. Ni me imagino los disgustos que le habré podido dar a mis taitantos años, porque cada vez que le he comentado alguna de mis decisiones, se ha limitado a decir, con mejor o peor cara: “si tú eres feliz hija, yo soy feliz”.

Cabezota, protestón, sensible, disfrutón, generoso, guapo, simpático, insuperable, cariñoso, complaciente, delicado, testarudo, espléndido, inmejorable, ambicioso, sentimental, bueno, humilde, noble, terco, exigente, inteligente, avispado, intuitivo, liberal, permisivo, honesto, realista, apasionado, enamorado, entregado, elegante, instintivo, apuesto, campechano, resolutivo, selecto, humano… ¡Tú sí que eres la hostia, papá! y yo no podría estar más orgullosa de ser tu hija favorita.

¡Feliz día patriarca!

Meditar es bien

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Unas 6 o 7 lavadoras después, lentejas, brócoli, pisto, galletas, más galletas, crema de calabaza, espaguetis negros con gulas, aspiradora, más aspiradora, baños, estropajo, lejía y amoniaco…Ha llegado el domingo por la tarde y me siento delante del ordenador. Tengo ganas de invierno, pero creo que estaremos a unos 24 grados al sol.

Un café a un lado del ordenador y el ratón al otro. Estamos a punto de arrancar marzo al mismo ritmo frenético con que hemos pasado por enero y febrero. Huele a aceite de limón y lavanda, todo está en calma a mi alrededor, pero mi cabeza es incapaz de parar: terminar la presentación de mañana, prepararme la ropa para la cena de mañana por si no puedo pasar por casa, echar la lámpara de letras en el coche, trabajar en la convención del 7, trabajar en el plan de mkt, el plan de “engagement”, el plan de igualdad, el plan del plan, …

Ahora que se lleva lo de vivir en calma y “focused“, parece que lo estoy haciendo genial. ¡Ojo! que lo digo en serio. Entre tanto ritmo, parece que no, pero es posible sacar tiempo para respirar, practicar la consciencia y centrarse en seguir pasito a pasito.

Lo que hay que hacer es encontrar ese momento o actividad que te ayuda a practicar tu propia técnica de meditación. Puedes hacer prácticas de meditación guiada, o centrarte en tu respiración. Si eres un crack, podrás hasta dejar tu mente en blanco sin pensar en nada. Pero si lo que eres es un culo inquieto, quizás tu manera particular de meditar sea la de estar haciendo una actividad concreta sin pensar en nada más.

Yo no he conseguido meditar más de dos días seguidos: podcast, aplicaciones, música, sentada, tumbada…he intentado de todo unas cuantas veces, pero no puedo. Lo que sí puedo es meterme yo sola en la cocina, con buena música de fondo y disfrutar de lo que no puedo hacer entre semana: cocinar con calma y sin la ansiedad de que tengo que hacerlo en un tiempo limitado. También puedo tender la ropa mientras el sol me calienta por la espalda y disfruto del día primaveral en lo que se supone que debería ser pleno invierno. Puedo estar aspirando colchones, quicios de puertas, sofás y rincones sin pensar en nada más. Puedo pasar el rato mirando mis plantas, regándolas y buscándoles nuevas ubicaciones para que disfruten de la luz del día. También puedo estar mirando a mis bichos, sólo observando sus caras y muecas mientras comen, pintan, escriben o se hacen una tostada sin pensar en nada más, sólo absorbiendo cómo crecen.

Hay quien me mira desde fuera y me dice que si no puedo parar un rato, que qué necesidad de liarme tengo. Pero no se dan cuenta de que, en realidad, estoy parada. Estoy cocinando y solo pienso en mis recetas; estoy tendiendo y sólo pienso en cómo tender para tener que planchar lo menos posible y lo que me gusta el olor a ropa limpia; estoy aspirando y disfruto aniquilando toda pelusa que veo por mi camino; miro mis plantas y sólo pienso en qué puedo hacer por ellas.

Sí señor, no tenía ni idea, pero sé meditar. Y ya sé por qué los fines de semana me llenan de energía; resulta que gran parte del tiempo lo estoy dedicando a meditar.

Corazones, labios rojos y unicornios

corazones, labios rojos y unicornios

La mayoría de la gente dice no ser de los que celebra San Valentín. Yo soy de las que lo celebra todo.

Celebro tener un buen día, conseguir saltar el cajón en el box sin sufrir un ataque de ansiedad, poder ir al baño sin interrupciones de “mamiiiiii, ¿dónde estás?”, encontrarme una moneda de un euro, disfrutar de buena salud, una salida …¡Todo!

Hace meses que no escribo y justo mientras aprovechaba la tarde del domingo para adelantar algo de trabajo, ¡zas! Me han entrado ganas de pasarme por aquí…Y eso también lo celebro.

Pero claro, entramos en la semana del amor, del rojo, de los corazones, labios rojos y unicornios… ¿cómo no escribir sobre ello? Vale sí, todo eso es una cursilada, pero ¿acaso es malo ser cursi? Pues la verdad es que me da igual, llámame cursi, pero yo lo celebro. No hace falta irse a una cena de gala con actuación de grupo musical y chocolatada, que oye, si es lo que te gusta hacer, a mi me parece perfecto. Pero ¿a quién no le gusta que le digan de vez en cuando eso que mi padre le dice a mi madre de “hoy te quiero más que ayer y menos que mañana”?…Eso sí que es una celebración…¡ay el amor!

Después de unos meses anímicamente más bajos de lo normal – que no cunda el pánico que he podido disimularlo estupendamente mientras me lo gestionaba – y ahora que febrero ya está en su ecuador, por fin puedo decir que he podido arrancar el año con la energía que tanto echaba de menos. He aquí un motivo más para celebrar.

La vuelta a la vida sanamente disfrutada, wods del gym superados con energía y músculos que vuelven a florecer, cambios en el trabajo, bichos creciendo super sanas y haciéndome disfrutar la vida como nadie…Sí señor, si el estado de mi Whatsapp hablase por sí sólo, diría que hoy me siento satisfecha. Y eso también hay que celebrarlo.

Veo gente que camina por la vida con la cabeza agachada, sin ver más allá de lo que marca el ritmo de sus pies y sin tener la sensación de que celebren mucho. Pero cuando vas por la vida levantando la cabeza y observando conscientemente lo que te rodea, lo que tienes y las posibilidades que hay a tu alcance, es cuando el ritmo de tus pies suena a rock, chocolate, queso y vino – cada vez que leo estas palabras juntas me vienen a la memoria mis temidas migrañas, y también celebro que ya no son ni la mitad de lo que eran.

Así pues, aprovecho para daros la bienvenida a la semana del amor. Pero no olvidemos que es una semana más. Y si la semana pasada celebrabas cosas, hazlo esta también y si no lo hacías, empieza a hacerlo, porque cuando celebras los días uno a uno, vives mejor.

Y a ti, que no te gusta este día y que eres de esas personas que piensa que es una invención de El Corte Inglés, estoy segura de que lo que sí te gustará es sentirte querida. Así que para ti también, feliz San Valentín.

A QUIEN CORRESPONDA

a quien corresponda

“He intentado entenderte, pero ni poniendo todo mi esfuerzo en ello lo consigo. Podría intentar rebatirte, intentar convencerte de mis argumentos o de que veas las cosas de otro color, pero la verdad es que ya prefiero focalizar mi energía en mejorar mis dominadas y conseguir hacer el pino de una puñetera vez. Teniendo en cuenta que estas, no son mis principales prioridades en la vida, adivina tú en qué lugar se quedan mis ganas por esforzarme en entenderte”.

Está claro que, como decía Dua Lipa en esa canción que escuchaba yo en bucle hace un par de primaveras (Be the One), mientras yo veo las cosas en azul tú las ves en rojo ¡Y así tiene que ser!

A veces nos empeñamos en querer cambiar las actitudes o la forma de ser de alguien, cuando sólo uno mismo es quien puede impulsar su cambio. Hay personas que se esfuerzan por mejorar y corregir sus defectos, pero también las hay que se quieren tanto tal y como son, que no sólo no sienten la necesidad de cambiar, sino que con el paso del tiempo incluso se endiosan más dentro de sí mismos.

A mí me vais a perdonar, pero yo con quien no tiene la humildad de reconocer sus errores y defectos (y mira que yo soy orgullosa, pero creo que a la par que honesta) y que incluso miran a la cara pensando que una es gilipollas, pffff….¡pasopalabra! Cada vez me dan más pereza.

A esos, cuanto más lejos, mejor. Ya me enteraré a través del Karma, contactos o redes sociales de hasta dónde han sido capaces de llegar.

La verdad es que por mi deformación profesional o por lo que sea, suelo poner bastante empeño en empatizar con la gente e intentar llegar a entenderme con todo el mundo, pero a veces hay que dar por perdida la batalla, porque sabiendo que cualquier relación es de dos, está claro que si uno no quiere….

Por suerte, esta lección la tengo interiorizada desde hace mucho tiempo.

La gente cambia, ya lo creo que cambia, pero sólo si quiere.

“Pico-pala-Pico-pala y a seguir”

pico pala

Tenía todas las excusas y veía señales en cualquier detalle para bajarme del tren y no hacer la carrera de hoy: llevaba más de un año sin hacer 10k, el sábado pasado me había torcido el tobillo derecho y el viernes se me cayó la barra de 15k sobre el pie izquierdo, justo hoy me ha bajado la regla, ayer se me encendió un piloto del coche que no sé qué querrá aparte de hacer otra visita al taller…Pero había que ir, porque abandonar un objetivo es muy fácil, pero te hace débil y comprometerse con él y alcanzarlo te hace fuerte.

Una vez allí, a partir del km 3 y hasta el 5 empecé a plantearme abandonar en los 5.000m, mientras mi diablo interior intentaba convencer a mi Pepito Grillo de que esa tampoco era mala opción…Por suerte, mi Pepito Grillo es fuerte, y una vez más ha ganado la lucha interior.

Así que, pasados los 5.000m, me agarré a los dos bastones que tenía corriendo a mi lado y la música que me acompañaba para seguir “pico-pala-pico-pala” hasta el final. Incluso a partir del séptimo ya me hacía hasta ilusión ser la última en cruzar la meta.

Supongo que uno debe competir para ganar, pero la lucha no siempre es contra alguien. Muchas veces, la mayoría de ellas, es contra nosotros mismos. Contra nuestra pereza, contra nuestra comodidad, nuestra falta de fuerza de voluntad. Y hoy esa era mi competición. Llevaba más de un año sin correr más de 6km y hoy el reto era abandonar la zona de confort y volver a los 10k.

Por los caretos de la foto que Jesusillo me hizo en el km 9 y que por dignidad no voy a publicar aquí, te podría decir que he sufrido bastante, pero ya ni me acuerdo. Ahora sólo tengo el recuerdo de lo bien que me lo he pasado con mi “Dream Team”.

Es importante marcarse objetivos, pero también es importante que sean razonables y sobre todo rodearte de quien te empodera para conseguirlos. Y ese ha sido mi éxito de hoy, contar con Carmen, Patri y Jesús empujando!

Ellos ya saben cuál es mi próximo objetivo…Y también sé que algún día lo conseguiré! Porque hacer el pino (sí, sí, has leído bien, esa es la mierdecilla de objetivo que me lleva por la calle de la amargura) es un objetivo muy razonable, y en los 5 minutillos que practico cada día en casa o antes de que empiece la clase de crossfit tengo a mi Dream Team empujándome para conseguirlo!

Ya sólo es cuestión de “pico-pala-pico-pala”, fuerza de voluntad y no parar hasta conseguirlo. ¡Como todo lo que te propongas conseguir tú! Y recuerda que lo importante no es ganar la carrera, sino hacer todo lo posible por cruzar la meta.

¡Nos vemos en la próxima!

¡Que la música te acompañe!

Hoy he tenido un día bastante merder, la verdad. Afortunadamente nada del otro mundo, pero hay que ver cómo a lo largo de la jornada se le pueden ir tocando los farolillos a una para acabar hasta el moño, pensando en gritar eso de “si me queréis, ¡irse!”

Hay días y días claro está, pero hoy he tenido la suerte de que ha sido uno de esos en los que según venía la torta por la derecha conseguía esquivarla hasta que llegaba el intento de dármela por la izquierda. No, aún no he probado el boxeo, aunque puede que lo haga más pronto que tarde, pero es en los días como el de hoy en los que te das cuenta de que, si de verdad quieres, tú tienes el power de darle la vuelta a la tortilla todas las veces que quieras.

Por lo general, nos cuesta mucho relativizar. Unas veces porque simplemente no queremos y otras muchas porque entramos en bucle y como las lavadoras, nos pasamos el día con el tole tole en la cabeza, con el programa de centrifugado dándole bien de vueltas a todo.

Otras veces preferimos vivir en caliente y nos pasamos el día devolviendo pelotazos intentando defender un partido que, aunque sólo sea por el desgaste emocional que conlleva, sabemos que vamos a perder.

A mí me pasa que unas veces no relativizo y otras me caliento y me paso el día disparando perdigones con la escopeta de feria. Pero por suerte, otros consigo agarrarme a algo que me mantiene onfire, esquivando con una sonrisa malas caras, golpes bajos y algún que otro comentario desavenido…Como hoy!

Hoy me he agarrado a la música de La Bien Querida, que con su voz y sus ritmos ha conseguido que me mantenga relajada y ayudándome a relativizar. Porque efectivamente, y aunque suene muy tópico, una ve las cosas del color que las quiera ver. Y si no hubiera sido por esa música de fondo que me ha acompañado durante los ratos que he pasado sentada en mi escritorio, hoy tengo claro que habría ido andando por ahí con una cara de perra que “ni pa qué”. Y ya, sentarme a escribir un ratillo antes de cerrar el ojo, ha terminado de dejarme como nueva para meterme en el sobre y levantarme mañana a tope de power otra vez.

Así que ya sabes, la próxima vez que el día empiece a torcerse dale al Play y encuentra esa cancioncilla que te ayudará a esquivar el mal fu…aquí te dejo la mía de hoy!

¡Que la música te acompañe!

la bien querida