Entre el Gym, el Ñam…y el Om

No tengo ninguna duda; no se ha terminado este nuestro confinamiento y yo ya tengo claro que lo mejor de todo cuando pase esta etapa, habrá sido pasar “esos días del mes”, es decir, la regla para quienes no sepan hilar fino, en casa. Tan a gusto con mis mallas, dejando que mi barriga se explaye todo lo que se tenga que explayar. Ahora me he dado cuenta del esfuerzo soberano que hace una cada mes, para que parezca que la vida sigue normal cuando tú estás hecha unos zorros…ni tan mal, oiga.

Otra de las cosas que me está encantando de estos días, es la buena relación que tenemos Dyson y yo. Me tiene L O C A. Está siempre preparado para un repasito por donde haga falta. Siempre encuentra la forma de satisfacer mis necesidades como sea: que hay pelusas, un aspirado a máxima potencia por el rincón, que me encuentro unas migas por el sofá, aspirado de tapizado; ¿polvo en el aparador? ¡pues aspirado de muebles, nena!

Hace un momento ni recordaba qué día de la semana era, porque sí, queridas bloggers, en casa hemos conseguido establecer una rutina dentro de este caos, pero tela con la rutina: Killer-trabajo, comidas, sacar al perro, poner lavavajillas, salir a hacer la colada (sí, uno de mis retos de confinamiento está siendo el de aprender a vivir sin lavadora), comprar, celebrar cumpleaños (con antojo de carbonara para cenar mami y fiesta de disfraces – claro que sí cariño), más lavavajillas, Cardio fitnees con Jenny después de trabajar y si puede ser a ver qué clase hay por por Instagram en streaming para hacer algo de fuerza también…O si no, Nat, sal a correr (como un hámster dando vueltas a la parcela), que hay que quemar esas cervecitas que te tomas bajo el lema de “porque yo lo valgo”…En fin, que aquí sigo confinada y confitada, o lo que es lo mismo, sobreviviendo entre el Gym y el Ñam…y ahora más que nunca el Om también.

Ya voy por mi sexto o séptimo día de meditación guiada…no sé si lo hago bien o lo hago mal, pero me sirve para decir que voy a meditar un rato, ponerme los casos, encerrarme en mi caparazón y desconectar…y si eso, dormirme de paso…Tengo que reconocerlo, es ponerme a meditar y caer grogui al instante. Creo que es porque me lo pongo por las noches y de ahí que no consiga pasar de la segunda o tercera respiración consciente. Pero digo yo que, si me duermo, es porque me relajo ¿no?, así que de algo me estará sirviendo.

En fin, que sí, que está bien que hagamos estos días lo posible por cuidarnos, mimarnos, limpiar armarios, leer 479 libros, hacer un MBA o aprender a tocar el piano…Pero también está bien quejarse y decir que todo esto es una puta mierda.

P.D. se ha vuelto a ir la Wifi

Confinamiento día 3 – Entre la risa y el llanto

Hoy he tenido ganas de convertirme en Bella Durmiente para lo que queda de mes; no sé qué será de mi en 3 o 4 días…Son las 4 de la tarde y creo que he oído la palabra “mami” 4.789 veces y la expresión “lo siento” unas 2.345. Intento trabajar, lo juro, pero mierda para el teletrabajo en estas condiciones. Tengo ansiedad y ganas de tomar el aperitivo #todoelrato.

Me levanté y saqué a pasear a Marlu, pero el pobre no pudo hacer sus necesidades hasta que yo no llevaba los 10.000 pasos. A las 8:30 ya estaba lista para empezar a trabajar, con la sorpresa de que mis bichos tenían que empezar con su cole virtual…Primer día de clase, nervios, excitación, más nervios, dudas, caída del sistema, snack en casa y toc-toc: mamá, que es mi hora de la comida y a las 14:40 tengo que estar en clase otra vez…Mamá, que estaba aún contestando mails, calienta el pollo y la crema de calabaza mientras termina de atender al técnico de la lavadora, que ha decidido estropearse en un momento muy oportuno.

El trabajo de concentración lo he dejado para la tarde, cuando yo declare el estado de alarma en casa y confine al personal con sus tablets a hacer lo que les de la gana con tal de no aparecer por mi amago de despacho…

Después intentaré atender a alguna de las 657 clases gimnásticas online, live y streaming que está publicando la gente y me pondré a limpiar, pues no sé qué pasa, pero cada vez que paso por la cocina, veo la pila llena de cacharros…

Pienso que necesito relajarme y que debería empezar a meditar o algo así, pero mierda pa tó! Esta tarde pondré música y a bailar como loca, que esta ansiedad la tengo que sacar de mi cuerpo como sea antes de que mañana a las 9 empiecen a lloverme de nuevo los mensajes de la plataforma del cole, los mamis, los losientos y las mismas historias de hoy, de ayer, de anteayer y de pasado mañana.

P.D. He vuelto a escribir

#confinamiento