Confinamiento día 3 – Entre la risa y el llanto

Hoy he tenido ganas de convertirme en Bella Durmiente para lo que queda de mes; no sé qué será de mi en 3 o 4 días…Son las 4 de la tarde y creo que he oído la palabra “mami” 4.789 veces y la expresión “lo siento” unas 2.345. Intento trabajar, lo juro, pero mierda para el teletrabajo en estas condiciones. Tengo ansiedad y ganas de tomar el aperitivo #todoelrato.

Me levanté y saqué a pasear a Marlu, pero el pobre no pudo hacer sus necesidades hasta que yo no llevaba los 10.000 pasos. A las 8:30 ya estaba lista para empezar a trabajar, con la sorpresa de que mis bichos tenían que empezar con su cole virtual…Primer día de clase, nervios, excitación, más nervios, dudas, caída del sistema, snack en casa y toc-toc: mamá, que es mi hora de la comida y a las 14:40 tengo que estar en clase otra vez…Mamá, que estaba aún contestando mails, calienta el pollo y la crema de calabaza mientras termina de atender al técnico de la lavadora, que ha decidido estropearse en un momento muy oportuno.

El trabajo de concentración lo he dejado para la tarde, cuando yo declare el estado de alarma en casa y confine al personal con sus tablets a hacer lo que les de la gana con tal de no aparecer por mi amago de despacho…

Después intentaré atender a alguna de las 657 clases gimnásticas online, live y streaming que está publicando la gente y me pondré a limpiar, pues no sé qué pasa, pero cada vez que paso por la cocina, veo la pila llena de cacharros…

Pienso que necesito relajarme y que debería empezar a meditar o algo así, pero mierda pa tó! Esta tarde pondré música y a bailar como loca, que esta ansiedad la tengo que sacar de mi cuerpo como sea antes de que mañana a las 9 empiecen a lloverme de nuevo los mensajes de la plataforma del cole, los mamis, los losientos y las mismas historias de hoy, de ayer, de anteayer y de pasado mañana.

P.D. He vuelto a escribir

#confinamiento