#DiaInternacionalsinDietas y #todossomosguapos

Miércoles seis de mayo, 21:30 horas. Despierta desde las 4:30 y justo ahora me entero por Twitter de que es el #DiaInternacionalsinDietas ¡ole, ole y ole!

Obviamente mi cabeza, de inmediato, maquina el mejor de los planes para celebrarlo. Pero para estar segura antes de pecar, investigo un poco más y “voilà”, efectivamente descubro que el seis de mayo se celebra el Día Internacional sin Dietas, ¡¡¡y nada menos que desde 1992!!! ¿¡¿¡¿¡Pero cómo no me he enterado de esto yo antes?!?!?!?!? Por suerte ya he podido programar una cita periódica anual en mi calendario para poder celebrarlo religiosamente todos los años. Hoy me ha pillado tarde, pero aún estoy a tiempo de abrirme uno de esos quintos que mi padre me ha dejado a buen recaudo y bien fresquito en la nevera, un toque de congelador y….ummmmm, ¡Anda! mira tú por donde, también lo voy a acompañar con una bolsa de patatas, mientras me digo que no me la voy a comer entera y sabiendo que me estoy mintiendo a mí misma.

El caso es que estamos tan mal de la cabeza y nos dejamos llevar tanto por los cánones de belleza, revistas, modelos, etc. que parece ser que necesitamos, al menos un día al año, decir stop, para mirarnos al espejo y decirnos que tampoco estamos tan mal…Y además, por si fuera poco, cuando se ha creado este movimiento será, entre otras cosas, porque debe haber muchos como nosotros, los que vivimos con la idea de tener que cuidarnos continuamente para no engordar – pero a mal de muchos, consuelo de tontos.

La verdad es sí, yo soy de ese grupo, pero procuro ir compensando y montándomelo bien. Debemos cuidarnos, pero siempre dentro de un equilibrio, como defiendo en mi post anterior sobre “El gym y el ñam”. Pero sobre todo, dentro de una aceptación. No existe, ni mujer ni hombre perfecto – de todos es sabido que Barbie ahora tiene celulitis, granos y estrías. La rellenita quiere estar más delgada; la flaca quiere tener culo de dónde agarrar; los de la tripa cervecera quieren que con una sesión de abdominales aparezca la tableta de chocolate extrafino; la del pelo liso quiere más volumen; y la del pelo rizado se hace el alisado japonés para tenerlo tieso como una tabla. Al final, como todo en esta vida, se trata de que seamos conscientes de dónde están nuestras limitaciones, y a partir de ahí, sacarnos el mayor partido que podamos.

Si tienes tripa cervecera, seguro que no te sienta tan mal, y además es probable que vaya acompañada de unos ojos bonitos, que por cierto le vendrían bien a la del pelo rubio liso, que los quiere azules. Si tienes culo de dónde agarrar, no te queda otra que por lo menos intentar ponerlo duro, para luchar contra la fuerza de la gravedad el mayor tiempo posible. Y si lo que tienes es panza, pues seguro que tienes unas piernas preciosas que puedes lucir mientras te la vas trabajando.

dia sin dietasTodos tenemos algo, todos somos guapos, y si no, échale un vistazo a las fotos de perfil de tus contactos de Facebook…ahí sí que somos capaces de sacarnos partido ¿eh? Pues si somos capaces de salir guapos en una foto de perfil para cualquiera de las redes sociales en las que nos movemos, que no se nos vaya la cabeza tanto y vamos a intentar estar más a gusto con lo que vemos cuando nos miramos en el espejo.

Todo esto te lo cuento mientras me termino de comer mi bolsa de patatas con mi quinto, que he decidido tomarme justo después de cenar y haber caído en la tentación del chocolate, comiéndome un par de onzas del negro con naranja, que es mi perdición…Y lo he hecho así, porque yo lo valgo, porque la vida es mayormente sacrificio, pero el día que te puedes permitir un baile, te lo tienes que pasar mejor que nadie.

Así que aquí te dejo, hasta nuestra próxima cita y moviéndome a ritmo de Meghan Trainor – que defiende con mucho más arte que yo esto de lo que te estoy hablando – y contenta de haberme enterado de que hoy era el Día Internacional sin Dietas, para aprovechar y compartir contigo este ratito de reflexión. Porque tú, como yo, también tienes tu belleza. Sólo tienes que sacarte partido.

¡Y una cosa más! Digámosle a la gente más a menudo lo guapa que es, que a nadie le amarga un dulce y una subidita de ego nunca nos viene mal, que a veces nos olvidamos de decirle a la gente que nos encantaría tener su trasero, o su sonrisa, o sus ojos, o su pelo. Aunque no sé si será realmente olvido o envidia.

Recuérdalo siempre: todos somos guapos.

all about that bass

Sin etiquetas

IMG_4839La semana pasada me llamaron mentirosa. Y no sólo no me lo dijeron a la cara, sino que además descubrí que lo habían predicado a mis espaldas de lo lindo.

Lo gracioso es que el acusador había tenido malas fuentes y él solito se dio cuenta de que estaba equivocado. No obstante, me voy a reservar mi opinión al respecto porque no quiero empezar a etiquetar.

Sinceramente, el hecho en sí no me afectó, pero sí me hizo pensar, una vez más, en la facilidad que tenemos para juzgar y etiquetar a los demás. Parece que sólo somos capaces de mirarnos en el espejo para explotarnos granos, maquillarnos o quitarnos los “paluegos” de los dientes ¿Pero quién narices nos creemos que somos cuando hablamos de los demás? Ya lo dijo Jesús en el monte de los Olivos – Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Anoche le estaba dando vueltas a la configuración del blog y babeando por las cientos de visitas que ha tenido en su primera semana de funcionamiento (GRACIAS). Cuando llegué a la sección de categorías, donde tenía que nombrar las secciones en las que luego archivar las diferentes entradas que vaya haciendo, volví a pensar en el tema de las etiquetas.

Nos pasamos el día etiquetando: la hortera, la mentirosa, el cochino, el vago, la chula, el listillo, el repelente, etc. ¿Y nosotros, cómo somos? ¿Cuánto tiempo nos dedicamos a pensar en nuestras etiquetas? ¿Cuánto tiempo dedicamos a borrarlas? Creo que poco, la verdad…Solemos ser más de agarrarnos a eso de “matas un perro y te llaman mata perros”.

Lo cierto es que cada uno tiene su cabecita y su visión de las cosas, y precisamente las percepciones que nos hacemos de los demás son las que nos llevan a etiquetar. Quizá sobre la percepción que tú tengas de mi puedo hacer poco, pero sobre lo que sí puedo actuar es sobre lo que yo veo cuando me miro en el espejo.

Creo que vale la pena pasar más rato delante del espejo, pero para sacar lo mejor de nosotros mismos, nuestras mejores versiones. La próxima vez que te estés mirando en el espejo, buscando granos, músculos inexistentes o ensayando sonrisas, intenta descubrir algún defecto en tu interior que te gustaría cambiar y haz algo al respecto.

Seguro que si nos dedicamos un poco más a eso, entre todos iremos borrando etiquetas, ¡al menos las negativas!

La semana pasada, de lunes a jueves, recaudé tres euros con mis quejas. Esta semana, seguiré haciendo recolecta, pero no por las quejas que haga, sino por las etiquetas que ponga. Me atrevo a decir que no soy una persona muy quejica, pero etiquetar, creo que sí etiqueto bastante más. ¡Veremos! De momento, las categorías de mi blog se quedan en blanco, sin etiquetas.

¡Ah! Y hazte un favor. La próxima vez que vayas a juzgar a alguien, mírate al espejo, y sólo si te crees libre de imperfecciones, defectos y etiquetas para hacerlo, hazlo. Si no es el caso, cosa de la que estoy segura, quizás valga la pena que hables directamente del tema con la persona en cuestión en vez de ir etiquetándola de cara a los demás.