A QUIEN CORRESPONDA

a quien corresponda

“He intentado entenderte, pero ni poniendo todo mi esfuerzo en ello lo consigo. Podría intentar rebatirte, intentar convencerte de mis argumentos o de que veas las cosas de otro color, pero la verdad es que ya prefiero focalizar mi energía en mejorar mis dominadas y conseguir hacer el pino de una puñetera vez. Teniendo en cuenta que estas, no son mis principales prioridades en la vida, adivina tú en qué lugar se quedan mis ganas por esforzarme en entenderte”.

Está claro que, como decía Dua Lipa en esa canción que escuchaba yo en bucle hace un par de primaveras (Be the One), mientras yo veo las cosas en azul tú las ves en rojo ¡Y así tiene que ser!

A veces nos empeñamos en querer cambiar las actitudes o la forma de ser de alguien, cuando sólo uno mismo es quien puede impulsar su cambio. Hay personas que se esfuerzan por mejorar y corregir sus defectos, pero también las hay que se quieren tanto tal y como son, que no sólo no sienten la necesidad de cambiar, sino que con el paso del tiempo incluso se endiosan más dentro de sí mismos.

A mí me vais a perdonar, pero yo con quien no tiene la humildad de reconocer sus errores y defectos (y mira que yo soy orgullosa, pero creo que a la par que honesta) y que incluso miran a la cara pensando que una es gilipollas, pffff….¡pasopalabra! Cada vez me dan más pereza.

A esos, cuanto más lejos, mejor. Ya me enteraré a través del Karma, contactos o redes sociales de hasta dónde han sido capaces de llegar.

La verdad es que por mi deformación profesional o por lo que sea, suelo poner bastante empeño en empatizar con la gente e intentar llegar a entenderme con todo el mundo, pero a veces hay que dar por perdida la batalla, porque sabiendo que cualquier relación es de dos, está claro que si uno no quiere….

Por suerte, esta lección la tengo interiorizada desde hace mucho tiempo.

La gente cambia, ya lo creo que cambia, pero sólo si quiere.

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“Pico-pala-Pico-pala y a seguir”

pico pala

Tenía todas las excusas y veía señales en cualquier detalle para bajarme del tren y no hacer la carrera de hoy: llevaba más de un año sin hacer 10k, el sábado pasado me había torcido el tobillo derecho y el viernes se me cayó la barra de 15k sobre el pie izquierdo, justo hoy me ha bajado la regla, ayer se me encendió un piloto del coche que no sé qué querrá aparte de hacer otra visita al taller…Pero había que ir, porque abandonar un objetivo es muy fácil, pero te hace débil y comprometerse con él y alcanzarlo te hace fuerte.

Una vez allí, a partir del km 3 y hasta el 5 empecé a plantearme abandonar en los 5.000m, mientras mi diablo interior intentaba convencer a mi Pepito Grillo de que esa tampoco era mala opción…Por suerte, mi Pepito Grillo es fuerte, y una vez más ha ganado la lucha interior.

Así que, pasados los 5.000m, me agarré a los dos bastones que tenía corriendo a mi lado y la música que me acompañaba para seguir “pico-pala-pico-pala” hasta el final. Incluso a partir del séptimo ya me hacía hasta ilusión ser la última en cruzar la meta.

Supongo que uno debe competir para ganar, pero la lucha no siempre es contra alguien. Muchas veces, la mayoría de ellas, es contra nosotros mismos. Contra nuestra pereza, contra nuestra comodidad, nuestra falta de fuerza de voluntad. Y hoy esa era mi competición. Llevaba más de un año sin correr más de 6km y hoy el reto era abandonar la zona de confort y volver a los 10k.

Por los caretos de la foto que Jesusillo me hizo en el km 9 y que por dignidad no voy a publicar aquí, te podría decir que he sufrido bastante, pero ya ni me acuerdo. Ahora sólo tengo el recuerdo de lo bien que me lo he pasado con mi “Dream Team”.

Es importante marcarse objetivos, pero también es importante que sean razonables y sobre todo rodearte de quien te empodera para conseguirlos. Y ese ha sido mi éxito de hoy, contar con Carmen, Patri y Jesús empujando!

Ellos ya saben cuál es mi próximo objetivo…Y también sé que algún día lo conseguiré! Porque hacer el pino (sí, sí, has leído bien, esa es la mierdecilla de objetivo que me lleva por la calle de la amargura) es un objetivo muy razonable, y en los 5 minutillos que practico cada día en casa o antes de que empiece la clase de crossfit tengo a mi Dream Team empujándome para conseguirlo!

Ya sólo es cuestión de “pico-pala-pico-pala”, fuerza de voluntad y no parar hasta conseguirlo. ¡Como todo lo que te propongas conseguir tú! Y recuerda que lo importante no es ganar la carrera, sino hacer todo lo posible por cruzar la meta.

¡Nos vemos en la próxima!

¡Que la música te acompañe!

Hoy he tenido un día bastante merder, la verdad. Afortunadamente nada del otro mundo, pero hay que ver cómo a lo largo de la jornada se le pueden ir tocando los farolillos a una para acabar hasta el moño, pensando en gritar eso de “si me queréis, ¡irse!”

Hay días y días claro está, pero hoy he tenido la suerte de que ha sido uno de esos en los que según venía la torta por la derecha conseguía esquivarla hasta que llegaba el intento de dármela por la izquierda. No, aún no he probado el boxeo, aunque puede que lo haga más pronto que tarde, pero es en los días como el de hoy en los que te das cuenta de que, si de verdad quieres, tú tienes el power de darle la vuelta a la tortilla todas las veces que quieras.

Por lo general, nos cuesta mucho relativizar. Unas veces porque simplemente no queremos y otras muchas porque entramos en bucle y como las lavadoras, nos pasamos el día con el tole tole en la cabeza, con el programa de centrifugado dándole bien de vueltas a todo.

Otras veces preferimos vivir en caliente y nos pasamos el día devolviendo pelotazos intentando defender un partido que, aunque sólo sea por el desgaste emocional que conlleva, sabemos que vamos a perder.

A mí me pasa que unas veces no relativizo y otras me caliento y me paso el día disparando perdigones con la escopeta de feria. Pero por suerte, otros consigo agarrarme a algo que me mantiene onfire, esquivando con una sonrisa malas caras, golpes bajos y algún que otro comentario desavenido…Como hoy!

Hoy me he agarrado a la música de La Bien Querida, que con su voz y sus ritmos ha conseguido que me mantenga relajada y ayudándome a relativizar. Porque efectivamente, y aunque suene muy tópico, una ve las cosas del color que las quiera ver. Y si no hubiera sido por esa música de fondo que me ha acompañado durante los ratos que he pasado sentada en mi escritorio, hoy tengo claro que habría ido andando por ahí con una cara de perra que “ni pa qué”. Y ya, sentarme a escribir un ratillo antes de cerrar el ojo, ha terminado de dejarme como nueva para meterme en el sobre y levantarme mañana a tope de power otra vez.

Así que ya sabes, la próxima vez que el día empiece a torcerse dale al Play y encuentra esa cancioncilla que te ayudará a esquivar el mal fu…aquí te dejo la mía de hoy!

¡Que la música te acompañe!

la bien querida