Cuando no sabes si salir a correr… o salir corriendo

Este año me llegan los 50. Los memes “guays” dicen que son los nuevos 40, pero yo, que aún tengo seis meses por delante, sólo puedo decir que está siendo el año del colapso.

Mi cuerpo está cambiando. Hace muchos años cambió cuando pasé de niña a mujer, pero ahora no me queda muy claro hacia dónde va. A veces aparece un michelín nuevo o surge una barriga sorpresa a la que ahora todos quieren llamar “inflamación”. Otras veces, sin previo aviso, me sale un grano de acné adulto —que es exactamente igual que el que sale a los 15, sólo que ahora el combo viene con arrugas.
Y eso sí, uno o dos días al mes —los más felices y esperados— me miro al espejo y no me veo tan mal. Y en estas estoy, lidiando cada día con un cuerpo que parece estar decidiendo su propio destino.

Mis hormonas no sé si están disparadas o si me están disparando a mí intentando convencerme de que me estoy volviendo un poco loquis (o bastante, según el día) : pierdo cosas, olvido recoger a mis bichos del cole, voy al súper a por algo y salgo sin ese algo… no una, sino dos y tres veces a la semana. Ya he optado por perder la vergüenza y pedir a las cajeras que me guarden el primer carro ya pagado mientras paso a llenar el segundo con la lista de olvidos.

Y así, entre olvidos y carros duplicados, empiezo a pensar… Antes, cuando llegabas a los 50, pasara lo que pasara, el diagnóstico era claro: «ajo y agua» —a joderse y aguantarse—. Y así seguías hasta los 60, 70, 80 y más.

Ahora no, amiga. Vivimos tiempos en los que, gracias a la medicina natural o química, hay remedio para todo: sofocos, neblina mental, hambre emocional, cambios de humor, olvidos, acné adulto, ansiedad, sudores nocturnos, inflamación… Si antes el problema era que no había nada que tomar, ahora el problema es no saber qué elegir para no acabar intoxicando a tu pobre hígado, que bastante tiene con lo suyo.

Llegada a esta edad, antes te bastaba con andar una hora al día. Ahora necesitas entrenar fuerza sí o sí, sin olvidar el cardio para la resistencia, ni el yoga o pilates para trabajar flexibilidad y… los famosos países bajos, esos territorios que ahora parecen querer pedir la independencia…Poco se habla de cómo esos territorios del sur llegan a los nuevos 40. Y no seré yo la que abra ese melón, pero diré que si antes te ofrecían una «Tena Lady», ahora toca ser «Lady Tenaz»: currarte los hipopresivos, aprender a respirar y luchar para que todo lo que ha ido bajando no siga cayendo en caída libre.

Este mes empiezo un nuevo reto en Asunmirafit, mi centro de confianza —y digo centro, no gimnasio—, porque ahí encuentro todo lo que necesito para el cultivo de cuerpo y mente: entrenos, coachs cañeros, actividades wellness, nutricionista, psicóloga, fisio de suelo pélvico…

Hoy tuvimos la reunión de presentación del programa que me acompañará las próximas seis semanas: entreno a tope de fuerza, reencuentro con la carrera (o mejor dicho, con mi trote cochinero), vuelta a la senda de la alimentación consciente —para domar a la bestia interior de los «porque yo lo valgo» que me que comido y bebido en las últimas semanas — y, sobre todo, un pasito más en la reconciliación con mi flexibilidad: la de mis músculos y la de mi mente. Porque tan importante es la una como la otra.

Cuando hemos terminado la reunión de presentación del nuevo reto al que me enfrento, lo primero que he escrito en el grupo que tenemos en Whatsapp era que “no sabía si salir a correr…o salir corriendo”.

Pero si algo he aprendido en este medio siglo que voy camino de estrenar es que la fuerza no sólo está en los músculos, sino en las ganas de superarse y no rendirse, sin importar la edad que tengas ni los años que vayas a cumplir. Así que vamos a por ello.

Por el no me apetece, las lloraítas y el «mañana más»

Me he pasado el día con la lágrima asomando por el rabillo del ojo, controlándola para que no terminase de asomar porque no encontraba el momento de sentarme a hartarme de llorar: una reunión, dos reuniones, tres reuniones, cuatro reuniones…lo escribo y me entra sueño mientras lo leo, como si estuviese contando ovejitas antes de echarme a dormir; video-consulta con el médico, ruta de farmacias, cena, ducha, volver a abrir el ordenador. Y justo ahora, a las 22:24 horas, cuando se supone que puedo desconectar del mundo y desahogarme, ya no me quedan fuerzas para llorar.

Pero aprovechando que tengo el ordenador, como cuando decimos que el Pisuerga pasa por Valladolid, sí que puedo agarrar una página en blanco para cagarme en todo lo que se menea y escribir unas palabritas, algo que siempre me sienta bien y me sosiega.

Nos acostumbramos a vivir al límite: llegando a las gasolineras con los depósitos a 0 o -10, utilizando las verduras pochas de la nevera para hacer un rico puré y apañar una cena (o dos) o poniéndonos hidratante en el cuerpo sólo cuando la piel se nos cae a trozos, porque total, en invierno todo se tapa.

No se tu, pero yo estiro el día más que un chicle Boomer.

Nos acostumbramos a cargar a nuestras espaldas con nuestra agenda y la que nos imponen los demás: el jefe, los colegas, los niños, las actividades extraescolares (las suyas y las nuestras), lo médicos, cumpleaños, compras, y un largo etceeeeeeeeeeeeeteraaaaaaaaaa.

Pero que nos acostumbremos a vivir así, no quiere decir que sea lo ideal y mucho menos que tengamos que hacerlo siempre.

A veces, hay que decir no, o simplemente a veces hay que decir basta. Soy muy fan del “Natalia, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Pero me gustaría aprender a dejar para mañana lo que no me apetezca hacer hoy. Porque igual hoy no era necesario recorrerse 3 farmacias, o igual alguna de las reuniones se podría haber retrasado hasta mañana o pasado, o igual podría haberme obligado a irme antes de la oficina…Igual si hubiera hecho alguna de esas renuncias ahora sí que me podría haber echado la lloraíta que he contraído durante todo el día y para la que ya no me quedan ni ganas.

El caso es que acababa de abrir el ordenador para terminar un informe y me he dicho que no, que mañana más, o como diría nuestra querida Phoebe en el capítulo piloto de Friends, “me encantaría hacerlo, pero no me apetece”.

Por los no me apetece, las lloraítas y los “mañana más”

A la gente bonita

Cualquiera puede serlo si se lo propone, pero hay personas que tienen ese don por naturaleza. Personas que aparecen en tu día para devolverle la chispa que lo hace brillar de nuevo; aquellas que cuando tú estás enredada, intentando salir de algún lío aparecen y desinteresadamente desenredan el nudo que a ti te estaba costando tanto desatar.

A veces ese nudo es cualquiera de los obstáculos a los que nos enfrentamos cada día: dificultades para encajar un plan en la agenda, averías repentinas con las que no contabas, un niño que se te pone malo por cuadragésima vez este año, una otitis que ya va para dos semanas que te tiene sorda…Y otras veces, ese nudo está ligado a una de esas emociones recurrentes que tienes y que por mucho que lo intentes, te sigue costando mucho gestionar.

La próxima vez que te encuentres en una situación así, abre bien los ojos y todos tus sentidos, porque te vas a dar cuenta de cuánta gente bonita hay a tu alrededor, dispuesta a regalarte su magia para ayudarte a salir del atolladero en el que andas metida.

Aparecerá quien te eche una mano con uno de tus recados y te libere la agenda desinteresadamente para que puedas ajustarla a un plan u otro; quien a las diez y pico de la noche no le importe hacer una videollamada para ayudarte a reparar la avería del cuadro eléctrico que te tiene sin agua caliente; o simplemente quien esté ahí, pendiente de ti desde la sombra y dándote ánimos…

Y cuando sientas la magia de la gente bonita, agradece y aprende de ellos. Sé consciente, observa y empieza a practicar y repetir. Practica y repite y sin dejar de hacerlo hasta haber aprendido, aunque sea por repetición, cómo hacer tu propia magia.

Habrás aprendido a estar pendiente de los demás, a ayudar sin esperar nada a cambio y a hacer que el que puede que esté siendo un día de mierda para alguien, termine con flores saliendo de su estiércol. Entonces, tú también serás una gente bonita.

Esta semana he sentido la magia de mucha gente bonita a mi alrededor y de alguna manera quería rendirles homenaje

“Un gesto amable puede iluminar el día de alguien”

Pasaba por aquí y decidí quedarme un rato.

Cuántos meses sin sacar el libro de la estantería ni repasar el blog…

O a lo mejor no son tantos…No sé, el caso es las cosas, las relaciones y la vida en si, deben fluir. Soy exigente y disciplinada, pero también me trabajo el ser flexible. Si quiero escribir, me esfuerzo y escribo y si no quiero forzar, no fuerzo. Y aquí estoy hoy.

Objetivos, valores, metas, deseos…Llámalos como quieras y cuando los tengas, comprométete a tope con ellos, pero en el momento en que creas que los tienes que cambiar, no tengas miedo ni vergüenza a hacerlo, tus motivos tendrás y esos sólo te atañen a ti.

Miro a mi alrededor y a menudo me encuentro con personas inflexibles y rígidas, pero también me encuentro con aquellas que cada vez están más convencidas de que todo debe fluir. Y en ese fluir de las cosas, el a veces «donde dije digo, digo Diego» es muy recurrente y a la vez criticado por los primeros y aplaudido por los segundos.

A veces toca asumir, desconectar, gestionar, calibrar y volver a conectar. Cuando la cabeza se pone a centrifugar a veces hay que dejar que termine el programa de centrifugado y luego, poco a poco, poner a secar los pensamientos, ideas, proyectos, objetivos, sueños y todo lo que salga de ahí….Después será cuestión de ir ordenando y poniendo todo en su sitio. No te estoy diciendo que sea fácil, pero sí que es posible.

Si tu cabeza está centrifugando, tranquila, no estás sola. Pero ten claro que cuanto antes tu yo valiente, tome el control de la situación, poco a poco ese ruido mental que ahora no te deja fluir se irá apaciguando.

Pero eso sí, toma el control, pon todo lo que puedas de tu parte, con paciencia y buena gestión, serás capaz de llegar a volver a verlo todo ordenado. Y ya te lo he dicho, a veces no será fácil y tu esfuerzo tendrá que ser extraordinario, pero recuerda que cuanto más te estés esforzando más disfrutaras de tus triunfos y más grande será tu recompensa.

«Quien dedica su tiempo a mejorarse a sí mismo, no tiene tiempo para criticar a los demás»

– Madre Teresa de Calcuta

FELIZ 8 DE MARZO, MUJERES.

Nadie me dijo que esto fuera a ser fácil pero no cambiaría ni una de mis decisiones.

¿Que si pienso que por ser mujer he tenido que demostrar más cosas que cualquier hombre? ABSOLUTAMENTE.

¿Que si pienso que los hombres lo han tenido más fácil que nosotras para desarrollarse profesionalmente? ABSOLUTAMENTE.

¿Que si pienso que por norma general es la mujer la que asume más responsabilidades entre cargas laborales y familiares? ABSOLUTAMENTE.

¿Que si pienso que el sexo débil es el masculino? ABSOLUTAMENTE.     

¿Que si pienso que se debe seguir luchando por los derechos de la mujer? ABSOLUTAMENTE.

¿Que si soy defensora de que se celebre el día de la mujer? ABSOLUTAMENTE.

Soy una defensora de la meritocracia, pero ojo, que a nadie se le ocurra quitarnos el mérito que tenemos las mujeres por llegar hasta donde hemos llegado y sobre todo, por querer seguir haciendo ruido para llegar aún más lejos.

Se me revuelven las tripas y muero de asco cuando miro hacia ciertas culturas que aún tratan a las mujeres como objetos sin derecho a nada; o cuando oigo cómo puteros de mierda se siguen beneficiando de los servicios de mujeres que han sido obligadas a prostituirse a través de redes de tráfico de mujeres; morí de asco cuando ayer escuché en la radio un testimonio sobre unas hermanas que fueron engañadas por su padre para volver a su país, donde otros hombres, entre ellos sus hermanos, acabaron con sus vidas; y morí también de asco cuando escuché cómo otros padres llevaron a su hija a no recuerdo qué país para realizarle la ablación…¿En qué país o qué culturas el hombre ha vivido situaciones similares? ¿Existe la igualdad?…¡Y una mierda!

No podemos conformarnos, no mientras estas cosas sigan pasando.

No dejaré de empoderar a mis hijas para que se sientan capaces de hacer cualquier cosa que se propongan, de hacerse valer y respetar y hoy especialmente, día internacional de la mujer se lo recordaré con más ímpetu todavía.

Que vean que todo empieza desde la educación que se le da a niños y niñas, desde lo que viven en el colegio hasta lo que ven en casa. Que entiendan que en casa las responsabilidades tienen que ser compartidas. Y que aprendan a sólo tirar la toalla cuando a ellas les de la real gana y no por las barreras que los demás pondrán en su camino.

FELIZ DÍA DE LA MUJER A TODAS, en femenino.

Las notas de junio

Qué buenos recuerdos tengo de aquellos días de junio en los que nos llevabas a recoger las notas.

Había un poco de todo, como en capilla. Quienes aprobábamos todo y quienes suspendían aun habiéndose esforzado o quien lo hacía por no esforzarse lo suficiente. Salíamos del colegio generalmente en silencio, sin celebrar mucho ni lamentar demasiado…silencio.

Y de repente se producía la magia. La que sólo tú sabes hacer…Al final siempre volvíamos a casa con un grato recuerdo, una buena comilona, nuestros libros de Vacaciones Santillana y algún juego para la piscina…

¿¿¿Cuántas reuniones con profesores, cuántos viajes a Fabián a por cosas para el colegio, cuántas actividades extraescolares, cuántos tupperes de comida calentita nos habrás preparado???

Hoy miro las notas de mis hijas y de nuevo me siento identificada contigo. Creo que nunca te he dado las gracias lo suficiente por ese esfuerzo madre, un gran esfuerzo físico pero sobre todo mental. Siempre pendiente de compartir con cada uno el mensaje que necesitábamos oír, celebrando nuestros éxitos y apoyándonos en nuestras caídas. Gracias por meterme en un avión la primera vez con 12 años para empujarme a aprender inglés, gracias por ser mi paño de lágrimas cuando venía a casa con mis -3 en trigonometría y animarme a no tirar la toalla hasta terminar sacando un 8 en el examen de final de curso; gracias por no ponerme trabas cuando te propuse irme a Japón con la beca del ICEX ni cuando finalmente me fui a Francia sola para terminar de aprender francés…¡Tengo tanto que agradecerte! Gracias por enseñarme a volar mientras en el colegio me enseñaban otras cosas.

Ahora me toca a mi enseñarlas a volar a ellas. De momento con las notas vamos bien…¡enhorabuena bichos míos! A disfrutar del verano pero sin bajar la guardia (como me decía la abuela…).

Lista de la compra y flexibilidad

Mercado-o-na, mercadooona!

Seguro que la sonata con la que leer el inicio del post te ha venido a la cabeza sin pensarlo; salvo que me leas desde fuera de España, claro, que se que alguno hay…😉

Últimamente ir a hacer la compra al Mercadona – no sólo compro ahí, pero sí es donde más voy – se ha convertido en uno de mis planes “mentox” favoritos –  entiéndase por «mentox» no los famosos caramelos cuyo nombre termina en «s», sino detoxificación mental, que si no existe el término, tengo que decir que creo que me ha quedado de lo más molón… Podría decir que me gusta sentarme a meditar o dar un paseo por la naturaleza, pero nada de eso me detoxifica más la mente que ir a hacer la compra tranquila o cocinar sin nadie alrededor!

Cuando voy a hacer la compra, procuro llevar mis auriculares a mano en el bolso y no hay cosa que motive más mi paz mental que llegar al parking del Mercadona y meterme a comprar con mi música favorita del momento, sin prisa…Eso sí, intento no llenar el carro hasta reventar, porque cuando lo hago, se me va el plan al garete por el estrés que me produce llegar a la caja e intentar vaciar carro/llenar bolsas, lo más rápido posible, como si no hubiera un mañana y como si de una competición se tratase…Así que ¡el carrito con lo justo para llegar a casa motivada y no de bajona!

Y cuando la compra que hago es la justa como para coger lo que necesito y cotillear los carteles de “novedades” de cada pasillo para que ver qué me llevo de nuevas a casa….ay ese momento, cómo lo disfruto!!! Es como estar dentro de una fábrica de inventos y bucear para encontrar las nuevas creaciones que yo necesitaba en mi vida sin saberlo y que el tito Juan se ha encargado de ponerlos a la altura de mis ojos y al alcance de mi bolsillo: edamame, piña deshidratada, yogur proteico, el mix de cereales 0% y los nuevos de avena que pillé la semana pasada…Podría seguir escribiendo una lista interminable de novedades, pero voy a dejar que tu subconsciente te recuerde tooodos los descubrimientos que también han ido llegando a tu cesta de la compra semanal.

Los nutricionistas y expertos varios recomiendan no sólo ir a hacer la compra con el estómago lleno y una lista con los productos que necesitas, sino que además aconsejan que no te salgas de lo que has puesto en la lista…Pero, y los psicólogos? Qué piensan de eso??? A mi ir con una lista de la compra cerrada me estresa y me hace sentir mal cuando empiezo a añadir mis nuevas “novedades” al carro!!!

Supongo que como todo en la vida, el secreto está en la flexibilidad. Ser flexible cuando estás cuidando tu dieta; ser flexible cuando entrenas; ser flexible cuando estás leyendo un libro que no te engancha…Y por supuesto, ser flexible con lo que llevas apuntado en la lista de la compra; porque, cuando aceptas ser flexible contigo misma, es cuando te das cuenta de que eres muy capaz de disfrutar durante todo el proceso.

Sigue con tus hábitos, cumple tus rutinas y comprométete con tus objetivos, pero no olvides que el éxito está en disfrutar del camino y para ello, hazte la concesión de ser flexible.

Mi Covi-vuelta al cole

Venga por delante que no pretendo herir sensibilidades con lo que aquí yo escriba, que con un tema tan delicado y tanta cabeza pensante, opiniones habrá para todos los gustos y de todos los colores. Aun así intentaré sólo hablar de mi libro, que yo mis sentimientos necesito expresarlos y mejor que hablando lo hago escribiendo.

El miércoles mis Bichos vuelven al cole…¡¡¡por fin!!! No puedo decir si ellas lo necesitan o no, pero lo que viene siendo su madre ya os adelanto que lo necesita tanto como respirar. Y llámenme happy-flower, ilusa o positiva, pero espero que lo hagan sin interrupciones ni confinamientos varios.

Después de intensos meses…qué digo intensos, intensosisisisisimos, necesito volver a encarrilar rutinas, disciplinas y doctrinas.

Durante los pasados meses de crianza he pasado por todo tipo de fases.

Tras unas primeras semanas de “mientras vemos qué pasa, no pasa nada”, dándonos un respiro educativo, pasamos a la fase de “esto va para largo”. Así que en ese momento, hice todo lo posible por tomármelo en serio mientras pasaba unas 12 horas diarias delante de mi ordenador y no tocándome la flor precisamente: respetamos horarios escolares, controlamos horas delante de las tablets después de la clase, las involucramos en las tareas domésticas y preparaba menús varios para garantizar una equilibrada ingesta de nutrientes. Después llegaron las vacaciones de Semana Santa y la cosa volvió  a la fase uno de descontrol temporal. A las dos semanas volvieron a sus conexiones virtuales diarias, pero aquello ya se nos hacía un poco largo. Aun así, a ritmo de “Resistiré”, volvimos a encauzar un poco el tema, aunque mi nivel de atención ya empezaba a decaer: total, si ya en junio no creo que vuelvan; nada, aquí ya está todo el pescado vendido…Las noches de “cena libre” iban creciendo y yo cada vez preguntaba menos sobre el temario visto en las clases…Y llegó el final del curso y con él mi declive total.

Del «Resistiré» del Dúo Dinámico y a pasos agigantados, he llegado al «Ya no puedo más» de Nino Bravo. Atrás quedaron mis menús semanales con verduras, legumbres, carnes, pescados y azúcares controlados; los Bichos directamente vienen y me dicen cada día: mamá, hoy cena libre, ¿verdad? (ellas encantadas, por supuesto). Ya no recuerdo ni el día en que dejé de contabilizar las horas que pasan delante del Ipad hablando con las amigas, ni sé cómo lo harán para dormirse el martes a una hora decente para madrugar el miércoles…He llegado a una fase de supervivencia total: me centro en que tengan comida en la nevera y hacer un poco de madre preguntándoles por la mañana si se han lavado los dientes después de desayunar…Nino, yo sí que Ya no puedo más.

Necesito rutina, orden y volver a tener la conciencia tranquila con eso de intentar ser buena madre.

Así que, a quien corresponda, hagan lo que tengan que hacer para que no vuelva a pasar por todo esto otra vez.

Céntrense en lo que tengan que centrarse, que yo también necesito hacerlo.

De momento, tengo que reconocer que he vuelvo a vivir la experiencia de sentir mariposas revoloteando en el estómago cada vez que recibo un email del colegio con la actualización del protocolo COVID-19 o el material con el que tienen que ir el miércoles al cole…¡Qué sensación tan bonita la de esas mariposas!

Mi Bicho se hace mayor

No sé por qué me siento tan emocionada…Supongo que la visita del mes, que está a punto de llegar, también tendrá algo que ver, pero es que te miro y se me saltan las lágrimas igual que hace 12 años, cuando te vi la cara por primera vez.

Tardaste más de 48 horas en decir aquí estoy yo…qué dos noches de contracciones me hiciste pasar antes de que consiguiera que me enchufaran la epidural, amiga…

12 añitos y ya mil batallas juntas…

Sabes lo que más me gusta de ti? Tu personalidad…eres la que siembra paz cuando alrededor hay turbulencias, ganas tus batallas con tu perseverancia, no tienes ninguna maldad y desprendes luz, cariño, mucha luz.

Muchas veces me preguntas que cuál es tu talento…Yo no te contesto porque quiero que lo descubras por ti misma. Pero sí te voy a decir que admiro tu inquietud y curiosidad, aunque sólo sea para decirme por qué las cebras tienen rayas…Admiro tu capacidad para gestionar el conflicto; aunque sepas que tienes razón, ya sabes ver qué batallas te interesa ganar y cuáles no te importa perder y tienes la habilidad de buscar, siempre que puedes, una solución en la que las dos partes salgan ganando (eso en el mundo de los negocios se llama win-win, Bicho). Admiro tu bondad, eres generosa y resiliente…Y además tengo la suerte de que todas estas virtudes y muchas más las recuerdo, aprendiendo de ti, con solo mirarte a los ojos…

Ayer, sin tú darte cuenta, se me saltaron las lágrimas en el coche cuando me dijiste que te encantaba esta edad porque sentías que estábamos muy unidas…Y siempre lo estaremos, Bicho, incluso en tus momentos adolescentes más perturbadores, en las peores de nuestras peleas y en los mayores desencuentros.

Dicen que los 50 son los nuevos 40, y que los 40 son los nuevos 30…Mucho me temo que los 12 son los nuevos 15, pero no me preocupa. Estás preparada para seguir creciendo, para asumir que pronto se te llenará la cara de granos, para empezar a tomar decisiones y equivocarte, para aprender de tus errores y para tropezar con la misma piedra un montón de veces…Y así harás callo, Bicho.

¿Y sabes qué? Mamá a sus taitantos sigue tropezando y sigue tomando decisiones equivocadas, pero hasta en esos momentos, tu compañía es una de las cosas que más le reconforta.

Hoy quiero dejarte estas palabras por aquí porque tengo la necesidad de gritar cuánto te quiero y de decirte que por ti, todo vale la pena.

Me haces muy feliz, Martina.

Gracias por pelarme hoy las patatas para la comida…;)

Sí pero no, no pero sí.

¿Cuántas semanas tienen que pasar hasta que se te cierran los agujeros de las orejas? Creo que esta es la cuarta semana que no llevo pendientes y empieza a preocuparme que se me cierren los agujeros…o bueno no, en realidad es algo que no me preocupa, más bien me da igual.

También me da igual llevar el pelo liso como una tabla y no pasarme 15 minutos todos los días dándole forma para lucir algo de volumen en la melena. También me da igual mi fondo de armario. En realidad, los básicos se han reducido a 3 mallas de andar por casa, alguna camiseta y un par de chaquetas. Eso sí, para trabajar sustituyo camiseta por camisa, por eso de estar más mona delante de la videocámara, porque no nos vamos a engañar, todas la utilizamos un poco como espejo para tener una idea de cómo nos va a ver quien se encuentre al otro lado de la cámara…

Me da igual no haber puesto hoy la lavadora – al final he tenido que comprar otra, así que lo poco que había ahorrado de gasto el mes pasado, ya me lo he liquidado, y eso no me da igual, las cosas como son. En cambio, no pasa nada por no haberla puesto a funcionar, pues no hay nada que tenga que estar limpio para mañana, porque mañana podremos estar vestidos con cualquier cosa…

Hoy está siendo un día jodido. Tendría que estar escuchando la llamada de mis padres avisando de que ya estaban llegando a la casa de la playa y haciendo la bolsa para unirme a ellos mañana. Tendría que estar pensando en las torrijas que la Paca nos habría mandado con madre para estos días. Tendría que estar feliz porque llegan las vacaciones de Semana Santa y me esperarían dos semanitas por delante para no tener que ir corriendo por las mañanas detrás de las niñas como pollo sin cabeza para llegar a tiempo al cole y a la oficina.

Egg-hunt is coming

Pero no, estoy aún delante del ordenador, las niñas han terminado el cole, comenzado sus vacaciones y durante las dos próximas semanas tendrán que ver cómo ocupar tantas horas del día, hasta ahora muy bien ocupadas por el cole…y mis padres están confinados a cientos de kilómetros de mi. Y del trabajo, ¿para qué vamos a hablar?, presiones, preocupaciones,…

Total, que mi estado de felicidad ahora mismo está en -7… Y ¿qué se puede hacer para mejorar la cosa? Pues ahí va mi receta:

  1. Apagar el ordenador
  2. Mandar a la mierda todos los malos pensamientos que hay dando vueltas por mi cabeza.
  3. Tomarme un café y si de mi dormitorio a la cocina se me antoja tomármelo con algún dulce, así lo haré y no quiero historias de que si es hambre emocional ni leches. A tomar viento el hambre emocional y todos los obsesionados por controlarlo.
  4. Voy a salir a que me dé el sol – eso sí, con mi protección solar SPF50- mientras me tomo el café.
  5. Voy a buscar la clase que mi Jenny habrá colgado hoy en youtube y me voy a poner a sudar como una loca con su Dance Fitness. Gracias @jennifer.dancefitness porque estás siendo mi fuga de escape estos días.
  6. Me voy a duchar y volverme a poner las mallas, o no, mejor me voy a poner ya el pijama
  7. Me voy a abrir una cerveza. Fin.

Sólo hay una manera de darle la vuelta al día cuando éste esté siendo malo y es cambiándolo tú. Así que cuando te toque, cuando estos días te de la bajo a, busca la manera de darle la vuelta a la tortilla y hazlo, porque nadie va a venir a hacerlo por ti.

Feliz finde y feliz encierro.

PD –¿ Te has dado cuenta de que este año nadie estará fardando de vacaciones mejores que las tuyas?…Por primera vez nos jodemos todos sin viajar! #YoMeQuedoEnCasaYTuTambien