¡Qué bien vives!


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Esta es la frase que a menudo escucho cuando salgo del gimnasio, o cuando digo que tengo una cena o unas cañas con amigos después del trabajo; cuando voy a una jornada interesante, unas veces como oyente y otras como ponente…

Pues sí, es cierto, intento vivir lo mejor que puedo. Y no siento ningún remordimiento por hacerlo. Bueno, hubo una época en la que sí. Por aquel entonces, hace ya unos cuantos años, pensaba que todo el tiempo libre que tuviese en mi día se lo tenía que dedicar a mis bichos y me sentía mal haciendo cualquier plan después del trabajo. Pero aquello era insostenible…del trabajo a casa y de casa al trabajo…como del coro al caño y del coño al coro. Sí, sí, has leído bien. Estaba hasta el mismísimo “…” (decirlo dos veces seguidas me cuesta más) de no hacer nada más que trabajar, criar, comprar con bichos a cuestas y aceptar andar la hora los fines de semana como deporte…

Pero todo cambió el día que decidí eliminar el remordimiento de mi vocabulario y, sobre todo, de mi mente. Es cierto que tuve que escucharlo de boca de una psicóloga para convencerme de ello, pero qué buen consejo me diste Elena…¿Cómo va a estar bien la gente de la que quiero cuidar si yo no lo estoy conmigo misma?

Y así es. Nosotras solas nos metemos en el papel de mariperfectas con nuestras parejas, nuestra familia, los amigos, los hijos y mil facetas más. ¿Pero qué hay de ti? ¿Cuándo fue la última vez que saliste de cañas? ¿O cuántos años llevas diciendo que de este no pasa que llegues divina a la operación bikini, para después terminar un año más escondida bajo una túnica o un pareo monísimo disimulando michelín?

Ya ha pasado el #DíaInternacionalDeLaMujer, pero hay que seguir hablando de ello, porque querida, el día de la mujer es todos los días, desde que te levantas hasta que te acuestas. Contamos con un montón de horas para realizarnos, formarnos, cuidarnos y disfrutar…Es cierto que muchos días, para llegar a todo, hay que arañarle algunas horas al reloj y tirar de fuerza de voluntad para luchar contra la pereza y la dejadez, pero ya sabes, “quien quiera peces que se moje el culo”.

Sí, hay que seguir luchando para que no exista precariedad, ni brecha salarial y que además en casa haya más corresponsabilidad, tanto para mujeres como para hombres. También es una realidad que año a año seguimos avanzando. Y también es cierto que, mientras lo que queda por llegar va llegando, yo no me voy a resistir a seguir viviendo todo lo bien que pueda. Porque ya he comprobado que uno puede llegar a hacer todo lo que quiera: trabajar, salir, deporte, ocio…Todo es compatible, tengas o no tengas pareja y tengas o no tengas hijos.

Sólo hace falta quererlo. Yo no me pongo un techo, y cuando me lo ponen, lo rompo…o me cambio de casa, según me interese. Y eso no me cansaré de repetírselo a Mis Bichos.

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