¿Hablamos de putas y machotes?

bigDespués del atracón de noticias, manifestaciones y manuscritos celebrando el Día Internacional de la Mujer, me sigo planteando la misma cuestión que me planteaba a mis veintitantos. ¿Por qué si un tío se lía con varias es un machote y si lo hace una tía, es una puta? Póngase por delante que hablo desde mi más profundo respeto a las mujeres que, bien por necesidad, bien por gusto, han decidido dedicarse a esta profesión, tan valiosa, respetable y necesaria como cualquier otra.

Llevamos varios días escuchando y viendo publicaciones en las que se le preguntaba a la gente sobre cuestiones de igualdad y derechos de la mujer. Y digo yo, ¿por qué una mujer no tiene derecho a liarse con quien le dé la gana sin que tenga que llevar colgando el San Benito de putón verbenero? Hasta donde mis neuronas alcanzan – que para alguno llegarán menos lejos que las de cualquier hombre – mientras una no cobre por acostarse con otro no es puta, ¿no?

El tema es, efectivamente, que seguimos viviendo en una sociedad donde sí, se elogia a ambos sexos, pero por cosas diferentes.

¿Pero sabéis qué, «machotes»? Que a mí, como a otras muchas féminas, me da igual. Nunca podré decir que estoy por encima del bien y del mal, pero siempre diré que estoy por encima de cualquier machista que se crea con derecho a etiquetar, humillar u ofender a una mujer.

Lo cierto, es que cada vez esas opiniones nos afectan menos. Lo cierto es, que precisamente gracias a que os creíais superiores, nos hemos espabilado para demostrarnos a nosotras mismas, y no a vosotros, que somos igual de competentes. Lo cierto es, que gracias a mujeres que en su día dijeron ¿y por qué no yo? las demás podemos llegar, con su ejemplo, a donde queramos.

Así que aquí dejo estas palabras, dedicadas a todas ellas que me vienen ahora a la cabeza: Kathrine Switzes, primera mujer en correr una maratón; Valentina Tereshkova, primera mujer que fue al espacio; Sirimavo Bandaranaike, primera mujer en alcanzar el cargo de primer ministro de un país; Clara Campoamor, principal impulsora del sufragio femenino en España; y por supuesto Mi Madre, la Primera Gran Dama de mi vida.

No, no soy feminista, pero hoy sí me siento orgullosa de que las mujeres, con sus benditas y malditas hormonas, sean capaces de llegar a todo lo que se propongan.

Mamá y papá tienen un smartphone.

padres molones1.947, en plena Guerra Fría, el Fondo Monetario Internacional inicia sus operaciones financieras, el piloto americano Chuck Yeager, rompe por primera vez la barrera del sonido y nacen, entre otros, la cámara Polarid, David Bowie, Constantino Romero y mis padres, luchadores, optimistas y siempre, siempre, modernos.

Son muchas las cosas que admiro de ambos, qué te voy a contar….pero una de ellas es su mentalidad abierta, su resiliencia y su capacidad para adaptarse al cambio. Muchos somos los que hemos asistido a algún curso de los que versan sobre estas “habilidades sociales”, incluso a menudo veo la participación en estos talleres como parte de los curriculums que llegan a mis manos.

Pero ahí están ellos, mis padres, que sin carrera, ni idiomas, ni cursos que los avalen, han seguido siempre la evolución del tiempo, empujando siempre a sus hijos para que nunca se queden atrás, ¡ahí queda eso!

15 de diciembre de 2013: te has unido al grupo “mamma mia” y tras un rato de conversación grupal ahí estaba ella, La Mamma, diciéndole a mi hermano que no dijera tacos…Resulta que mamá tenía whatsapp, y un añico después papá me mandaba “un saludo, qué tal están mis nietas” a través del mismo foro…Soy incapaz de encontrar adjetivo negativo alguno contra la tecnología en este momento.

Muchas veces se abren debates sobre el uso de las nuevas tecnologías, las incursiones en las redes sociales y las influencias de ambos en nuestros jóvenes…Al final, casi siempre se trata de encontrar el equilibrio, pero bajo ningún concepto yo podré decir que las tecnologías y redes sociales son malas.

Viviendo a 450 y casi 11.000 km de distancia, mis hijas pueden mantener contacto diario con sus abuelos, puedo compartir fotos y videos instantáneamente con mi cuñada a 17.490 km; doy con información útil para mi trabajo, nuevas ideas, contactos profesionales y otros tantos personales de antaño…¿Cómo puede haber gente que aún piense que todo eso son pamplinas? ¿cómo pueden pensar que todo esto en vez de unir desune?

A todos ellos sólo una sugerencia, que lo intenten. Que no decidan una vez más quedarse estancados bajo esas excusas para no esforzarse un poco por conocer hasta dónde pueden llegar. Mis padres lo hicieron, mis suegros también, y aún hoy me encuentro con gente que conoce Facebook para publicar barbaridades o chorradas, les suena twitter pero no le ven utilidad y Linkedin saben que existen pero no saben ni para qué…

No es cuestión de que la empresa te apunte a un taller de formación en habilidades sociales, es cuestión de que te pique o no la curiosidad, de que quieras evolucionar con el tiempo o no, de que te pique la seta o seas un setón.