Ruta de las Fortalezas #fromlosttotheriver

ruta camiseta

Me duele la rodilla, la cadera y hasta un juanete que hacía años que no daba señales de vida…Llevo dos días enganchada al Aero-red para ver si se me pasa este dolor e hinchazón de panza que tengo. Agobiada a ratos y eufórica a otros…así estoy pasando la semana.

Vistos los síntomas podrías estar pensando que estoy pendiente de que me den las notas de un examen final, atenta a ver si finalmente me cogen para un trabajo, a punto de entrar en un quirófano o ¡a saber qué!…Pero no, lo que estoy es a punto de hacer la Ruta de las Fortalezas de Cartagena, un proyecto “deportivo cívico-militar” que este año presenta ya su VII edición, a la cual, Dios mediante, la menda lerenda no pretende faltar.

Así que mañana, si Dios y mi cuerpo me lo permiten, podré superar mis 51km del tirón. Sí, sí, 51 kilómetros: 1, 2, 3, 4, 5, 6,……..y 51. Hay una pregunta que no para de hacerme la gente en las últimas dos semanas ¿estás preparada? Y la verdad es que no lo sé…y hasta que no vea si cruzo el arco de meta seguiré sin saberlo.

Pero lo que sí sé es que he disfrutado mucho de la experiencia de preparar el reto. Han sido bastantes los domingos levantándome a las 6:30 de la mañana para tirar “pa´l monte, como las cabras”…Con lluvia y sin ella, con viento y sin él…y siempre cansada, eso sí. Salidas en ayunas para intentar arañar unos minutos más de sueño, lumbalgia, síndrome piramidal, dolor de rodilla, gripe…Todo ha valido la pena porque a pesar de todo he disfrutado del camino como una enana.

Con mis compañeras de batallas, Trinity, Maryhurts y Marine, he subido cuestas andando y corrido montones de llanos. Largas salidas que además nos daban tiempo, primero para hablar de nuestras niñas, después de nuestros maridos y finalmente del cacao mental que llevamos con tanto consejo que nos han dado a cada una para la prueba…

¿Habrá algo más complicado que “gestionarse” una carrera? Corre la semana de antes, no corras; come arroz, come pasta, salmón con patata asada va muy bien; lleva geles, con cafeína o sin ella, sales, protección solar, barritas, frutos secos; tómate un ibuprofeno antes y otro durante, o mejor paracetamol; zapatilla de trail o de carretera; esta malla o la otra; cuidado que no te roce la camiseta, que son muchas horas; que si una copita de vino tinto la noche anterior…”chusca” el día de antes, o no “chusques”…No os podéis imaginar el estrés que me ha causado todo esto y lo que me he podido reír a la vez compartiendo con mis compis estas historias.

Aún no sé si seré capaz de terminar la ruta, y en caso de que sí, tampoco sé si podré hacerlo en un tiempo decente. Tampoco sé en qué estado terminaré para la cena que pretendemos marcarnos después. Ni siquiera sé si el lunes tendré fuerzas suficientes para subir las escaleras de la oficina.

Pero lo que sí sé, es que una vez más me he retado a mí misma, he salido de mi zona de confort y le he puesto ganas al asunto para defenderlo lo mejor posible, y siempre tratando de disfrutar al máximo en el camino. Porque para eso están los retos – los personales y los profesionales – para demostrarse a uno mismo que con compromiso, fuerza de voluntad y empeño se puede conseguir cualquier cosa. Y si a pesar de todo eso no se consigue, no pasa nada, porque si estás abierto a ello, pronto te cruzarás con otra oportunidad que te lleve al éxito.

¡¡¡Arriésgate a vivir y a hacer cosas nuevas siempre, que vale la pena!!!

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¿Te has comprometido ya?

propositos

Dice el poema: “tres eran tres las hijas de Elena, tres eran tres, y ninguna fue buena”. Y en mi caso, tres, fueron tres, las semanas en las que me puse buena, fina y de “hincheta“…

Me despedí hace ya más de un mes del 2015 a través del blog, con la intención de desconectar y disfrutar de mis merecidas vacaciones. Y vaya si las disfruté. Las comencé con el firme propósito que me hago todos los años y todas las veces que me voy de vacaciones: cuidarme sin caer en la gula de empalmar desayunos con comidas y comidas con cenas. Y no sólo eso, sino que además, esta vez sí que iba a ser capaz de mantener mis rutinas de ejercicio…¿Te suena, verdad? Pues eso, tres semanas de hincharme a comer, beber y cero deporte. Y cuando digo cero, es CERO, “null”, ausencia total. Aunque tengo que reconocer que, para tranquilidad del ligero remordimiento que asomaba por mi mente en los escasos momentos de descanso que tuve, decidí considerar deporte el andar de un lado a otro sin parar, quedando con unos y con otros y llevando a mis bichos a cualquier evento navideño.

Total, que ahora, después de casi un mes desde mi vuelta, ya tengo claro y semiasumido que también serán tres los meses que tardaré en recuperar el tipo, cosa que tampoco está del todo mal, porque creo que cuando vuelva a disfrutar de unos días de desconexión y como manda la tradición, llegaré a tiempo de disfrutar a tope de la época de la torrija.

Este año me ha costado, o mejor dicho, me ha dado mucha pereza volver a la rutina después de pasarme tres semanas en mi tierra y dando algún saltito que otro por la península. También me ha costado sentarme a pensar en mis propósitos de año nuevo, pero ya he conseguido hacer los deberes.

Dicen que uno se compromete más a hacer algo cuando lo comparte con los demás…Aun así, podría relatarte unos cuantos propósitos que no he logrado alcanzar a pesar de haberlos gritado a los cuatro vientos. Pero como comparto esa reflexión, voy a aprovechar ahora que son las 5:30 de la mañana y tengo un hueco, para dejar unos cuantos por escrito. Los propósitos personales, los voy a dejar escritos en mi libreta, así que ahí van los que yo denomino “técnicos”:

  • En la categoría de deporte y salud me propongo conseguir hacer una dominada en barra sin goma a lo largo del año. Te reirás, pero llevo ya año y medio para conseguir hacerlas con goma y la cosa no es nada fácil. No sé si este en realidad este es propósito para mí o más bien debería serlo para mi entrenador…así que Ismael, por favor toma nota y no me dejes quedar mal a final de año. Por lo demás, sé que seguiré moviendo el cuerpo mientras pueda, porque no hay mejor medicina para el estado de ánimo que la de mover el trasero y sudar la camiseta.
  • En la categoría de estilo de vida me propongo ser consciente de, allá donde esté y con quien esté, estar al 100%.
  • En la categoría de hogar me propongo ser más ordenada. Sí, un tópico, pero un tópico que ahora que me paso los fines de semana gritando detrás de mis bichos para que ordenen todo lo que ponen por medio, es urgente acatar. Está claro que hay que predicar con el ejemplo.
  • En la categoría de hobbies me propongo aprender algo sobre cómo va esto del WordPress. Llevo ya casi un año escribiendo en este blog y mientras termino de decidir si mantenerlo o no, voy a aprovechar para nutrirme de algunos “blogconsejos” ¡Ya tengo fichado el primer taller de trabajo que quiero hacer en Madrid en unas semanas! También, después de llevar meses escuchando una vocecita en mi cabeza que me lo tararea de vez en cuando, me propongo retomar el estudio de ruso o chino.
  • En la categoría de negocios y economía he decidido no ponerme grandes retos. Me conformo con ahorrar algo a fin de mes, eso sí, empezando desde febrero.
  • En la categoría de viajes y tiempo libre me he propuesto seguir como estoy, porque creo que no se puede ser más culo de mal asiento que yo.

Y yo creo que con estos propósitos técnicos voy bien servida, que el que mucho abarca, ya sabemos que poco arrima.

Ahora que soy consciente de mis propósitos y me he comprometido con ellos después de haberlos dejado por escrito, “sólo” será cuestión de seguir tirando de fuerza de voluntad para alcanzarlos.

Y hablando de fuerza de voluntad…Aprovecho para hacer un inciso para todos aquellos perezosos y holgazanes que cuando desisten de hacer algo encuentran consuelo en decir que ellos, pobres, no tienen fuerza de voluntad. Señores, la fuerza de voluntad no se tiene por obra y magia del Espíritu Santo, se trabaja. Así que si eres de esos y a modo de sugerencia, te propondría que en tus propósitos de año nuevo incluyeses el de trabajar tu fuerza de voluntad.

El que no consigue hacer algo, es porque no le ha dado la gana, así que dejemos de disfrazar nuestra falta de ganas con falta de voluntad, venzamos a la pereza y comprometámonos de verdad con nosotros mismos.

Tampoco me vengas con el cuento de la falta de tiempo, que primero de todo, hay que saber gestionarlo, y después está el interés por aprovecharlo.

Y una cosa más, sea lo que sea lo que te propongas hacer, hazlo siempre con música de fondo!

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Feliz fin de semana, feliz fin de mes y Feliz Año Nuevo.

Se acaban las elecciones y yo descubro que el cambio agota

Aprovecho que es domingo para no tener que empezar mi entrada hablando de nuevo de #FelizLunes, aunque apuesto que – como si del top-ten de los cuarenta principales se tratase – esta semana volverá a ser tendencia.

Ya sabemos que los de IKEA han ganado Eurovisión y que el PP se ha llevado la paliza esperada en estas elecciones. Sabemos que el Barça ha ganado la liga y que probablemente hará lo mismo con la Champions y la Copa del Rey…Y además sabemos que yo sigo cansada.

Aunque la cosa va mejor, son ya varias las semanas en las que tirar de mi cuerpo, y sobre todo de mi mente, es equiparable a subir el Everest, que aunque no he tenido el gusto de probarlo, me lo imagino como una auténtica pesadilla.

Tras pasar del invierno al verano, prácticamente saltándonos la estación de las lluvias y tirando de mi Supradyn Activo, he descartado que la astenia primaveral tenga algo que ver con mi estado de cansancio actual. En cambio, el otro día, cuando empecé a leer Cambia el Chip (si lo compras, aprovecha y coge también Un poto, dos niñas y un blog 😉 ) en busca de algunas respuestas, descubrí el porqué de mi estado apático de las últimas semanas: el cambio agota.

Si lo piensas bien, quien no es un setón, normalmente se pasa la vida cambiando, adaptándose a las circunstancias. Unas veces el cambio lo asumes porque te lo impone el entorno, ya sea en el trabajo, cuando te deja un novio, cuando te toca la lotería o cuando tienes que afrontar una enfermedad…Otras veces eres tú, con tu culo inquieto, quien se pasa la vida evolucionando y cambiando, asumiendo un reto nuevo detrás de otro, o varios a la vez.image1

El caso es que seas de los unos o de los otros, todos cambiamos. Puede que vivamos épocas más tranquilas que otras, pero cambiar, cambiamos todos. En esa rueda del cambio hay quien asume el papel de propulsor y quien adopta el papel de aceptación, pero en cualquier caso, los dos requieren de una energía importante que nos termina cansando.

Así que vale, ya sabemos que estamos agotados de tanto cambiar, ¿y ahora qué? No podemos coger vacaciones y además tenemos que seguir el ritmo que llevamos. Por eso me temo que no nos queda más remedio que seguir tirando del complejo vitamínico, aprovechar cualquier ratito para desconectar y tirar de automotivación para seguir.

Es muy fácil darnos cuenta de cuándo estamos en modo apático, y lo bueno de eso es ser conscientes para no dejarnos llevar. Está claro que hay que disfrutar, de vez en cuando, de no hacer nada, pero no debemos convertir esa desgana en un hábito. Lo más probable es que haya recetas muy profesionales para llevarlo mejor, pero una también tiene sus truquitos para compartir con vosotros.

Attachment-1Lo primero de todo, es reconocerlo. Sí, estoy mentalmente agotada. Y una vez asumido eso, no hay que agobiarse. La analítica que me hicieron en el reconocimiento médico del trabajo, según la doctora, es de foto, así que…que no cunda el pánico. Ahora, desde esa calma, sólo me queda la opción de ponerme las pilas. Toca poner en marcha la máquina de la fuerza de voluntad. Sí, esa fuerza que algunos piensan que es innata y que viene determinada por la genética – que en parte sí, pero dado el caso, tendrás que luchar contra tu ADN – y que otros pensamos que es algo que se tiene que trabajar mucho para que se vaya forjando con el paso del tiempo.

Muchas veces somos capaces de caer en un círculo vicioso del que no es fácil salir: estoy cansado, y como estoy cansado, me dejo llevar por mi desgana, así que no hago deporte, dejo de cuidarme, me esfuerzo lo justo en el trabajo, no me arreglo para salir…Pero en mi opinión, es justo en este momento cuando uno tiene que demostrarse a sí mismo que no es un setón. Hay que romper ese círculo vicioso y salir de la zona de confort, llena de excusas y justificaciones que no nos están haciendo ningún bien.

Si no lo haces y te dejas llevar por la apatía, tarde o temprano te sentirás culpable por ello, así que como decía en mi entrada anterior, píntate las uñas y coge el toro por los cuernos. Márcate metas pequeñas y realistas que te ayuden a ir dando pequeños pasitos y prémiate cuando alcances cualquiera de ellas.

Si por ejemplo tu pereza ha hecho que abandones el deporte, empieza por andar un rato cada día. ¿Quién no puede andar quince o treinta minutos al día? Seguramente cuando lleves una semana haciéndolo decidirás comenzar a correr o querrás retomar el hábito de ir al gimnasio. Es ahí, cuando te tienes que premiar porque habrás roto una barrera.

Si tu apatía te afecta en el trabajo, cuando arranques la semana, márcate un par de objetivos: terminar ese dichoso informe, resolver un conflicto que tengas, hacer ese par de llamadas pendientes…Ya verás cómo según vayas alcanzando esos pequeños objetivos, te irás sintiendo mejor y sin darte apenas cuenta estarás descubriendo que te sientes menos perezoso.

Y si la desgana está afectando a tu vida social, lo tengo claro. Arréglate un poco y sal a la calle; sal, sal y sal – en la comida, no, pero cuanta más sal le eches a la vida, mejor. Planifica una excursión o intenta marcarte una de CCCC (cine, cena, copa y cama), que con que llegues a alcanzar dos de las cuatro ces ya habrás pasado un buen rato seguro. No te quedes en casa hinchándote a comida basura, que las penas con pan son menos penas.

Así que señores y señoras, tenemos por delante una nueva semanita para vencer nuestra pereza, ponernos las pilas y seguir taconeando. Si lo hacemos, al final de la semana comprobaremos que nuestro circulo vicioso ya no tiene tanto vicio.

Yo personalmente me la voy a plantear así: en el terreno laboral me toca cerrar un par de temas pendientes; en el personal, he retomado el golf y por fin – después de llevar diez años dando bolas – he presentado la documentación para federarme y salir al campo. Además, hoy sacaré ganas de debajo de las piedras para pasar de nuevo por el calvario de agujetas al que me tocará enfrentarme si el profe de interval sigue trabajando sin piedad; y si luego tengo algo de movilidad en los brazos, jugaré con mis bichos cuando llegue a casa.

¿El premio? Ese vendrá en el fin de semana que me voy a pasar en Mallorca, preparado y merecido desde hace mucho tiempo.

¿Y tú, cómo te lo vas a montar esta semana?

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Casi por casualidad

image1Hoy no pensaba escribir, pero hay cosas que una no puede dejar de contar y compartir.

Desde que cree el blog, que por cierto a ver si lo mejoro porque más básico no podía ser, me han preguntado en varias ocasiones que para qué lo hago…Después de darle varias vueltas a esa pregunta, creo que la respuesta es la misma que puedo dar a casi todo lo que me propongo: en primer lugar te diré que por intuición, porque había algo dentro de mí que me decía que lo tenía que hacer; en segundo lugar, porque es una manera más de ayudarme a estar cerca de ti y de todos los demás; y en tercer lugar, porque me gusta intentar dar siempre la mejor versión de mi misma. Obvio que tengo defectos, pero que sepas que lo intento…

Hoy me he llevado la grata sorpresa de encontrarme, casi por casualidad, con una caja que – sin poder evitar cotillear la etiqueta, por la ansiedad que me estaba produciendo la espera de una entrega especial – contenía las copias de mi libro: Un poto, dos niñas y un blog.

Cualquier proyecto que pongo en marcha lo vivo con entrega, compromiso y fuerza de voluntad. Entrega porque siempre intento dar lo mejor de mí misma, en todo lo que hago; compromiso, porque quien no se compromete, no consigue nada en esta vida; y fuerza de voluntad, porque como bien dice mi sabio padre, “la vida es sacrificio, hija”, y por mucha entrega y compromiso que tengas, si ante la flaqueza no tienes fuerza de voluntad para seguir adelante, nunca terminarás ese proyecto. Cuando te entregas, te comprometes y tienes fuerza de voluntad para llevar a cabo lo que te propongas, de repente un día, casi por casualidad, te encuentras diciendo, con cierto tono gangoso, aquello de “me llena de odgullo y satisfacción”, porque lo has conseguido.

Creo que mi libro pronto estará a la venta en Amazon y quién sabe si en alguna que otra librería, pero eso es lo de menos. Lo más importante es que este libro, casi por casualidad, se junta con el cierre de una etapa en mi vida. Una etapa que ha tenido sus flaquezas y a veces se ha presentado muy cuesta arriba, pero que también me ha ayudado a crecer y a convencerme, entre otras cosas, de lo que he escrito en este libro. Sin duda una etapa por la que, casi por casualidad, tenía que pasar para seguir intentando ser mi mejor versión.

Pero lo cierto es que las cosas casi nunca pasan por casualidad. La mayoría de las cosas pasan porque nosotros las provocamos. Somos los únicos responsables de cómo afrontar esta vida, que a veces se torna complicada. Pero por muchas piedras que uno se encuentre en el camino, tengo claro que solo depende de nosotros el decidir si saltarlas para seguir adelante o verlas como una barrera que nos impida avanzar.

Quienes venís siguiendo el blog ya veis que me gusta darle un tono jocoso a las entradas que publico, pero hoy es tal la emoción que siento por el momento que estoy viviendo, que antes que las risas, me brotan las lágrimas…y por eso hoy no pensaba escribir, pero hay cosas que una no puede dejar de contar y compartir.